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Pellablog 2010 Semana 29 (19 julio) > Las "razones" del tirano marroquí

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Edición semanal digital de la revista Pellagofio
PELLABLOG
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► PORTADA VIRTUAL
• De cómo el ron Aldea sobrevive en algún lugar de La Palma
Segunda entrega de la serie dedicada a Lecturas de Verano 2010, rescatando nuevos materiales de la Hemeroteca Yuri Millares. Habíamos comenzado desentrañando los orígenes del popular ron Aldea en la isla de Gran Canaria. Aquel reportaje de 1995, que tanto ha sorprendido ahora a los lectores de PELLABLOG, tuvo descendencia en 2000, cuando el autor encontró en un rincón de la isla de La Palma la destilería que continuó elaborando el ron con la secreta fórmula medio siglo atrás y hasta hoy. En una desvencijada nave que fue para empaquetado de plátanos, el aroma de la caña exprimida seguía precediendo al destilado en lo que es la última fábrica de ron puro de caña que queda en las islas Canarias.
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SÓLO UNAS PALABRAS COMENTARIO DEL EDITOR
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Piedras y porras, las razones de Mohamed VI
• Otra acción brutal de la policía marroquí contra los saharauis se salda con más de 30 heridos, algunos de ellos incluso españoles
Mientras políticos y prensa en general andan mirando cada día la paja en el ojo de Cuba a propósito de los derechos humanos, casi ninguno de ellos quiere mirar la viga en el ojo de Marruecos y su tirano-monarca. Aún así, algo hemos podido leer días atrás en algunos periódicos... y eso porque una periodista española del diario digital canario especializado en temas africanos GuinGuinBali sufrió, junto a varios cientos de saharauis, el brutal ataque policial marroquí en el territorio saharaui ocupado. Una simple celebración de bienvenida en la que habían ancianos y bebés, mujeres y hombres, fue atacada por los uniformados del tirano Mohamed VI con porras, a puñetazos, e incluso a pedradas. La hipocresía e interesada ceguera de los políticos españoles con responsabilidades de gobierno, siguen causando dolor a todo un pueblo privado de derechos, que un tiempo no muy lejano vivía en una provincia española.
ESCRIBA SU COMENTARIO SOBRE ÉSTOS TEMAS O CUALQUIER OTRO ASUNTO
en la dirección: buzon.pellagofio@gmail.com O TAMBIÉN AL PIE DE ESTA PÁGINA
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► HISTÓRICO DE LA EDICIÓN SEMANAL
• La vieja destilería de la Aldea y sus esparrameros
En el anterior PELLABLOG habíamos comenzado la serie dedicada a Lecturas de Verano 2010 de la Hemeroteca Yuri Millares con el reportaje “Una chispa patera y cabezuda”: la historia de la vieja destilería de ron de la Aldea de San Nicolás en Gran Canaria, donde primero se elaboró el conocido ron La Aldea que en la actualidad se destila en la isla de La Palma. Anécdotas de sus trabajadores y de cuando armaban buenos esparrameros (Para acceder, haga clic sobre la imagen de página.)
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► HISTÓRICO DE LA EDICIÓN MENSUAL
• Historias del trapiche
“La dulce caña que llegó a Tejina y Valle de Guerra” es un relato del periodista Zenaido Hernández, escrito para la sección Recuerdos de la revista antecesora de PELLAGOFIO. “Los años duros de la posguerra exigían redimir tierras. Había que doblegar el malpaís y ocupar brazos ociosos. El aislamiento, como así dieron en llamar, despertó patrióticas ansias de cubrir todas las necesidades con lo propio, y se abrazó con entusiasmo la utópica autarquía”. (Para acceder, haga clic sobre la imagen de página.)
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Acceso rápido a otros contenidos en este PELLABLOG:
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► CUBA Y LAS REFORMAS QUE VIENEN
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“1.300.000 trabajadores [cerca de un 30% de la población activa] sobran en sus puestos laborales”
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La excarcelación de diversos grupos de presos que están siendo acogidos en España ocupa las portadas de los periódicos del país de acogida, aunque casi ninguna línea en la del país que los libera, Cuba. Un reportaje del corresponsal del diario El País en La Habana (18-VII-2010) analiza la situación del país aportando interesantes elementos de análisis con el telón de fondo de las profundas reformas que necesita el país, empezando por las económicas. La frase de la cita se atribuye al propio Raúl Castro. “En medios oficiales, se habla incluso de que las reformas ya tienen plazo para arrancar –después de agosto– y dirección: ‘habrá una ampliación del trabajo por cuenta propia y sobre todo la cooperativización de algunos servicios; continuarán reduciéndose subsidios y gastos sociales, con el objetivo de hacer sostenible el sistema, y se desinflarán paulatinamente las plantillas”, escribe Mauricio Vicent.
ENLACE con el reportaje “Cuba ahora... o nunca” en la edición web de El País:
elpais.com
► LITERATURA DE VIAJES
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“En el mundo, irónicamente, todo lo valioso ha sido protegido por la pobreza”
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“Un póquer de grandes clásicos de la literatura de viajes: Norman Lewis, Wilfred Thesiger, Patrick Leigh Fermor y Jan Morris, demuestra la perenne actualidad del género. Libros de los cuatro viajeros que iluminan sus vidas y obras nos empujan a ponernos de nuevo en ruta”. Así comienza el reportaje de portada del suplemento Babelia del diario El País. Un amplio recorrido por los textos de estos autores de cabecera en el género. La frase de la cita es de Norman Lewis, autor de “artículos que son historia pura de la literatura de viajes y también del periodismo, como El expreso de Rangún —que parte de Mandalay y ‘nunca llega a su destino’ tras pasar entre ‘las diez mil pagodas de reinos desaparecidos’— o Genocidio, en el que, en 1968, tras viajar por Brasil, Lewis denunció pioneramente las atrocidades cometidas contra los indígenas amazónicos”.
ENLACE con el reportaje “La senda imperecedera” en la edición web de El País:
elpais.com
El conocido ron que se hacía en la Aldea de San Nicolás de Tolentino mantiene el aroma a caña desde su nuevo emplazamiento en Puerto Espíndola, al que se trasladó en los años 40 del siglo XX. Segunda entrega de nuestra Lectura de Verano 2010.
El último ron puro de caña de las islas Canarias
En una vieja nave de empaquetado de plátanos junto a Puerto Espíndola, en el municipio palmero de San Andrés y Sauces, funciona desde finales de los años cuarenta la fábrica de ron La Aldea. Hasta allí llegaron los socios que antes habían elaborado la bebida a partir de aguardiente destilado de caña en San Nicolás de Tolentino, en Gran Canaria. El aroma que le caracteriza procede del guarapo de la caña de azúcar que aún utiliza, ahora cultivada en La Palma.
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Abuelo en la Aldea, nieto en Los Sauces
Mayo es un mes de trabajo intenso en la destilería de ron La Aldea. Llega el tiempo de la zafra y en Los Sauces, Barlovento y Tijarafe se procede a cortar la caña que ha estado creciendo todo el año. “Tenemos unas fanegadas propias, pero la mayoría es de gente particular”, dice José Quevedo Hernández, nieto del químico que empezó a elaborar este ron en la Aldea de San Nicolás a principios de los años treinta, Manuel Quevedo Alemán. Precisamente, frente a la actual fábrica de ron hay una pequeña plantación de caña de azúcar que José Ángel González Hernández, trabajador de la destilería habitualmente encargado del alambique, corta utilizando lo que llama una mocha. Minutos antes de entrar en la plantación afila el borde de la hoja con una lima que después vuelve a poner en un bolsillo trasero del pantalón.
Desde la raíz
La caña hay que sacarla cortando “desde la raíz para que salga de la tierra”, explica José Quevedo. Si se arranca cortando de más arriba y se deja un poco de tallo, “como le eche un canuto fuera de la tierra ya la caña no revienta de abajo, sale por uno ojo que tenga el canuto y esa caña ya no sirve, sale raquítica. La cosa es que salga de abajo para que salga con fuerza y vaya en engrosando de abajo para arriba”, sigue explicando.
Mochazos a montones
Pegando mochazos a la raíz de las cañas, José Ángel va haciendo montones de caña a la que después le quita las hojas, hasta dejas apenas un par de ellas en el extremo del cogollo. Esta parte de la caña también la corta, pero con cuchillo (también la parte a mano), pues no sirve: “Es sólo agua”. Años atrás se lo solían llevar a los animales como alimento. Las hojas también, en este caso como cama para hacer estiércol.
Todos querían cortar; ya no
“Antes, como había tanta caña y había tantas bestias, mulas, vacas y todo eso, pues la gente se enfadaba si no se le llamaba para ir a cortar, nada más por coger un feje de cogollos para echarle a la vaca o al mulo. Ahora, si le dices a alguien para cortar caña te responde que tiene que hacer otra cosa”, relata José Quevedo, al recordar otros tiempos en los que en la zona había muchos animales y encontraba más fácilmente mano de obra para la zafra.
Fejes a la fábrica y empieza el proceso
La caña, atada en fejes, llega a la destilería. La entrada principal del edificio tiene un pequeño cartel con el texto “Fábrica de aguardiente”. Allí, en la nave, se pesa y se entonga hasta los días de moler. Entonces se va cogiendo el feje y se va echando en el burro, la mesa con pequeñas paredes donde un par de hombres sueltan los fejes. Un tercer trabajador va cogiendo las cañas, varias juntas, y las va echando en el molino. Tres rodillos macizos que se llaman masas y giran movidos gracias a un viejo motor de gasoil van exprimiendo y extrayendo el jugo. Es el guarapo, que va cayendo por debajo y va a un tanque donde una bomba lo lleva a la sala de fermentaciones.
La sala de fermentaciones
Ahí debajo trabaja José Ángel. “Día y noche, no se puede parar. Haciendo cargas en las barricas cada hora para que haga la fermentación y cuando están llenas hay que remover continuamente para que no salga espuma”, dice. Después se destila y el aguardiente pasa a otras barricas para que se haga ron.
Y en la tierra: fuego, surco y enterrar
Después de cortar la caña, la tierra donde crecía se limpia utilizando fuego antes de volver a plantar. “No es sino hacer un surco y enterrar la caña, ponerla echada. Eso se tapa y cuando empieza a reventar ya se echa un poquito de guano hasta que coge fuerza”, dice José Quevedo.
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La caña la corta el operario José Ángel desde la raíz con la mocha. Después, para quitarle las hojas, emplea el cuchillo.
Las cañas se atan y se preparan para el transporte hasta la destilería formando fejes de similar grosor.
Con el feje al hombro este operario puede ir caminando hasta la destilería, pues la finca donde acaba de cortar caña está justo delante de la fábrica.
Entrada a la fábrica de aguardiente con el feje de caña de azúcar al hombro.
La caña se amontona al lado del molino y cuando éste se pone en marcha, se echan los fejes en el 'burro' (la mesa en la imagen) para desatarlos.

Páginas originales del reportaje, que se publicó en mayo de 2000 en el diario 'Canarias7', dentro de la serie La ruta de los sentidos.
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Tres hombres trabajan ante el molino que extrae el jugo a la caña: a la derecha, el que desata los fejes; en el centro, el que echa las cañas a los rodillos del molino; a la izquierda, el que retira el bagazo (la caña ya exprimida).
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Si es en la costa, se corta cada año
“Si es en costa, crece todos los años, se corta año por año. En la parte alta se retira un poquito más y si no la atienden bien pues tarda dos años. Hay alguno que se esmera y la corta en un año. Algunos para ganarle más la dejan que crezca mucho, pero el problema está en que le puede venir viento y la puede partir; le puede venir ratón y destroza mucha; y hay una traza que viene a veces y se seca también”.
El aroma lo da la caña
“El secreto está en mantener el aroma, porque este ron, si va para Las Palmas y no tiene olor, pues dicen que no es Aldea. Por eso estamos manteniendo la cosa de la caña de azúcar, porque de miel no es igual, no tiene el aroma ese”. Así explica el propietario de la fábrica de ron La Aldea que la elaboración, como en los tiempos de su abuelo en San Nicolás de Tolentino, se siga haciendo con aguardiente de caña y no con lo que se llama miel de caña o melaza, que, destilada, da un ron que “tiene otro paladar, es más suave”.
Agua para calentar los fermentos
El proceso, en cualquier caso, comienza con la extracción del jugo. Para el ron puro de caña, se deja fermentar y una vez que transforma el azúcar en alcohol, “se muere”, dice, y se pasa por el alambique, se le da calor y se destila. Por eso, el alambique permanece desarmado hasta la semana siguiente a la que muelen, “porque se calienta agua en la caldera para darle calor a los fermentos”.
Vigilando el alambique
Una vez que se arma, “durante la destilación hay que estar fijo en el alambique, controlando el calor de la caldera, porque a la mínima que te despistes se van grados y después tarda en subirse. Con la destilación de la miel no: mandas un tronco debajo en el horno, le dejas la puerta un poquito abierta y eso destila como un bendito, el chorro siempre es igual. Claro, la miel viene limpia”, a diferencia del jugo fermentado, porque el bagazo tiene mucha cachaza que hay que pasar por sucesivos filtros para su eliminación. “Así y todo, a los tres o cuatro días hay que desarmar y limpiar el alambique”, afirma.
12.000 pesetas por el molino
“El molino que había aquí lo vendieron y no sé para dónde fue. Éste lo compraron en Tenerife, costó en su día 12.000 pesetas. Estaba aquí cuando yo cogí la fábrica en el año 69 y tenía que estar por lo menos desde el 46, porque empezaron a hacer ron aquí en ese año. Antes lo que hacían era miel nada más, miel de caña”, relata José Quevedo señalando al viejo molino que instalaron su abuelo y los otros socios que trasladaron la marca y los secretos del ron La Aldea a San Andrés y Sauces.
El ron de miel, para Carnaval
“Porque hay otro proceso para hacer el ron, que es lo mismo pero calentando el guarapo, el jugo de la caña”, precisa, diferente al habitual en su fábrica: “Se calienta, se va concentrando de azúcar y se hace melaza de caña. Eso se suele guardar para vender después en carnavales, para sopas de miel, para rapaduras. Si se hace mucha cantidad, se destila y se saca ron. Es un ron de miel, no ron con miel”, añade.
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El molino funciona con gasoil y mueve tres rodillos llamados 'masas'. Encima, unos chorritos de agua refrescan las piezas en continuo movimiento exprimiendo la caña de azúcar.
Tras el molino, el jugo pasa a los tanques de fermentación y el bagazo se retira.
Antes de armar el alambique se aprovecha la caldera para calentar agua, que se vierte para darle calor a los fermentos.
Para el ron puro se deja fermentar el jugo de caña antes de pasar a la destilación.
La caldera del alambique es vigilada para que mantenga su fuego, con leña que se le va echando continuamente.
Montaje del alambique, última fase antes de poner el jugo fermentado de la caña a destilar y obtener el aguardiente que se convertirá en ron.
Textos y fotografías: Yuri Millares
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► CANARIAS, INFORMACIÓN Y CULTURA
Operario del Cabildo de Fuerteventura con palmitos recién cortados. ▼
Corte controlado de brotes tiernos de palmeras, para la fabricación artesana de sombreros y cestos
NOTA DE PRENSA. Desde hace más de cinco años, los departamentos de Artesanía y Agricultura del Cabildo de Fuerteventura colaboran para facilitar a los artesanos de la isla que trabajan la cestería de palma el acceso a la materia prima que necesitan para el desarrollo de su actividad. Para ello, el Cabildo procede el reparto de los palmitos (o palma blanca: los primeros brotes de hoja de palmera que todavía no han visto la luz del sol), los más adecuados para elaborar determinadas piezas de artesanía como sombreros, cestos, o ramos de Semana Santa.
La recolección de los palmitos se encuentra restringida a los meses de junio y septiembre, una medida que permite evitar daños a la palmera y aprovechar el momento en que comienza a surgir el brote que dará lugar al palmito. Todos los palmitos que se reparten se sacan de las palmeras que mantiene el Cabildo en una población controlada en la Granja Agrícola y Experimental de Pozo Negro. Durante el resto del año, el Cabildo suministra también palma verde a los alrededor de treinta artesanos de cestería que desarrollan este oficio en Fuerteventura.
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200 años del Jardín Botánico en un libro
NdP. El Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA) conmemora los 200 años de historia del Jardín de Aclimatación de La Orotava (JAO), popularmente conocido como Jardín Botánico de Puerto de La Cruz, con la publicación de una obra que recupera las crónicas sobre el origen y la riqueza biológica del centro, escritas en los años cincuenta por el reconocido filólogo y profesor de origen rumano Alejandro Cioranescu, figura clave en la compilación del patrimonio historiográfico y literario de Canarias.
Con una tirada de 3.000 ejemplares, el documento se fundamenta en trabajos inéditos realizados por diferentes autores de los siglos XVIII y XIX, que reflejan el pasado de este enclave, fundado el 17 de agosto de 1788 por Real Orden de Carlos III con el objetivo de aclimatar especies procedentes de los trópicos en un lugar del territorio español con la climatología idónea.
La puesta en marcha del centro surge de las gestiones llevadas a cabo por el marqués de Villanueva del Prado, Alonso de Nava y Grimón, quien promueve una serie de ensayos de germinación preliminares ya desde 1788 en diferentes lugares de La Laguna, Santa Úrsula y valle de la Orotava, con el fin de dar cumplimiento al encargo del rey.
El Jardín de Aclimatación de La Orotava, el segundo más antiguo de España, cuenta en la actualidad con importantes colecciones de plantas tropicales y subtropicales y árboles de notable belleza e interés por su exótica procedencia, dimensiones, y rareza. Son diversas las especies que superan los 150 años de antigüedad, como el Santo Domingo (Mammea americana), de temprana introducción en el archipiélago, algunas longevas araucarias o un centenario ejemplar de pino canario (Pinus canariensis).
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► ESTA SEMANA, EN NUESTRA RED
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Bodegas Monje, premio Tenerife Rural a la Innovación Empresarial y Sostenible.
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◄ vinos de Canarias
▼ senderos de Canarias
Jandía, última fase en la recuperación de los senderos de Fuerteventura.
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Espumoso de queso de media flor con pan de especias y cacao, del chef Pedro Rodríguez Dios.
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