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Pellablog 2009 Semana 046 (16 noviembre) > Reportaje 5º Ruta de pastores
5. La exactitud en un cuaderno de notas• La próxima semana: Glosario del capítulo (lecheras, comederos, crotal)
► RUTA DE PASTORES
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En los pueblos, el médico siempre ha sido uno de los personajes más conocidos y respetados, un papel menos relevante hoy como labor individual que ha pasado a convertirse en una profesión de equipo desarrollada en los centros de salud. Aquellos médicos de pueblo unían muchas veces a su labor sanitaria otras inquietudes. En el caso de San Nicolás de Tolentino, don Paco es conocido por todos sus habitantes en esta doble faceta de médico e impulsor de otras actividades como la enseñanza, pero, también, como el hombre que, al llegar el momento de su retiro, cambió definitivamente el fonendo por las cabras, invirtiendo sus ahorros en una granja que controla directamente. [La Provincia, 6 de agosto de 1994].
5. La exactitud en un cuaderno de notas
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Hay un asunto que le preocupa: conseguir la lactancia artificial para sus baifas. “Hasta ahora hemos fracasado, pero llegaremos” |
Don Paco, Francisco León Herrera, lleva un control exhaustivo de la producción lechera.
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Cabritos que mueren
“Toda esta muerte está alrededor de la paridera, que es de octubre a abril y se me mueren, quizás, el ocho por ciento, cuando de abril a octubre se mueren una o dos ninguna entre 1.800”. De ahí su empeño por cambiar el sistema de cría. “El cabrito muere mucho estando con las madres, hay un montón de problemas”.
Son datos que controla a través de la exactitud de su cuaderno. Por ellos sabe que la producción media durante los últimos tres años ha sido de 723 litros “por paridera, cabra y año”. Litros de leche a los que hay que añadir la que han mamado 500 cabritas durante sus dos semanas de lactancia y la que se llevan los pastores que tiene empleados, quienes pueden, si lo desean, reservar para sus casas una lechera de cuatro litros cada día.
El control de la leche producida se hace, oficialmente, una vez al mes, “pero, como yo tengo poco que hacer, cada vez que estoy aquí voy haciendo controles: me pongo ahí con el libro y veo lo que da una cabra y otra”. Elabora de esta forma la curva de producción que, llegando mediados de agosto, sufre un fuerte bache.
Pero no por ello se detiene la actividad, que es permanente los siete días de la semana. Los hombres pasan a las cabras por la ordeñadora mecánica cada mañana, mientras unos ventiladores, funcionando en el techo son el remedio para el calor durante las cinco horas que dura el ordeño, tiempo durante el cual el camión viaja continuamente a recoger las lecheras que lleva a la fábrica.
Sin mirar el número
A diferencia de los pastores, que conocen cada cabra del rebaño sólo con verla y la pueden buscar por el color, Don Paco utiliza en su ordenada granja los números. Cada cabra tiene un número y cada número un lugar en su cuaderno de notas. “Yo las conozco por el número del crotal”, dice de una etiqueta que llevan colgada de una oreja con sus siglas, el año y el número de ese año, “pero los pastores, es increíble…”. Se admira de la capacidad de éstos al observar, recordar y reconocer cada animal. “El encargado y su sobrino conocen las cabras sin mirar el número”.
Para ilustrar esa capacidad de observación y su asombro, relata un caso a modo de ejemplo, cuando fue “a decirle al encargado: ‘Mire, este señor quiere llevarse un cabrito para padre’, y decirle él al sobrino: ‘Vete a tal nave y trae al macho molinero de la cabra pipana’ y él va y de mil cabras trae el baifito”. Toda una habilidad que Don Paco reconoce no tener.
No siendo pastor, sino médico, no se le ha ocurrido dedicarse al pastoreo y sus cabras están encerradas “en un hábitat de treinta o cuarenta mil metros cuadrados” y comiendo todo cuanto quieran. Pero su ejemplo ha cundido, cree, entre otros que sí son pastores, racionalizando las explotaciones ganaderas. Incluso quienes sí pastorean dan de comer a las cabras en los corrales. “Si no le dan pienso le dan maíz, y si no le dan maíz y alfalfa y los animales están mejor atendidos”.
Del hábitat comenta, con la misma precisión que habla de cualquier otro tema referido a sus cabras, que “le tenemos designado a cada una un metro y medio de cobertizo y unos ocho o nueve metros cuadrados para parque”. Como los parques tienen, normalmente, cerca de 300 cabras, el espacio que dispone cada animal para moverse es grande. Aún así, una de las veterinarias que le visita con frecuencia le advierte que las tiene muy gordas.
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Sabe Don Paco que sus cabras están algo gordas. “Comen casi a la carta, de bien cuidadas están mal alimentadas. Somos deficitarios en fibra” |
En la ordeñadora hablan Emilia, la veterinaria, y Cándido, el pastor encargado.
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Comida a la carta
Sabe Don Paco que sus cabras están algo gordas. “Comen casi a la carta, de bien cuidadas están mal alimentadas”, pues tanta comida no es lo mejor, al menos, en la dieta que les proporciona. “Somos deficitarios en fibra”, observa, al relatar cómo el consumo actual se acerca a los cien mil kilos mensuales. “De la Península se trae la alfalfa deshidratada, que tiene muy poca fibra”. La cabra necesita la fibra larga, pero todavía no se la puede suministrar en la cantidad que quisiera para equilibrar el menú de su extenso rebaño, que come también pienso lechero, millo y hasta salvado.
En los rastrojos de los tomateros que, por lo general, se queman, podría estar esa fibra que necesita, pero en los invernaderos ya no usan cuerda de pita para atar las plantas, sino rafia de plástico. Sin hacer distinción, la cabra lo engulle todo “creándose un verdadero problema”, pues de eso puede morir el animal. “Hemos tenido que operar a muchas, hacerles una ruminotomía: se le abre la panza y se le quita el plástico. ¡Ha habido casos de sacarles hasta cuatro kilos!”. La necesidad de esa operación la notan porque la cabra se va poniendo delgada, aunque no deja de dar leche.
Al quemar los rastrojos “estamos, por un lado, impidiendo que las cabras coman esa fibra y, por otro, estamos contaminando la atmósfera”. Volver a usar fibra de esparto o de pita en los tomateros es, pues, otra de sus batallas, por el bien de la dieta de su ganado.
Próxima semana: Glosario fotográfico del capítulo.