Pellablog 2009 Semana 046 (16 noviembre) > Reportaje 5º Ruta de pastores

 

PELLABLOG

Edición semanal digital de la revista Pellagofio

 

5. La exactitud en un cuaderno de notas

La próxima semana: Glosario del capítulo (lecheras, comederos, crotal)

En los pueblos, el médico siempre ha sido uno de los personajes más conocidos y respetados, un papel menos relevante hoy como labor individual que ha pasado a convertirse en una profesión de equipo desarrollada en los centros de salud. Aquellos médicos de pueblo unían muchas veces a su labor sanitaria otras inquietudes. En el caso de San Nicolás de Tolentino, don Paco es conocido por todos sus habitantes en esta doble faceta de médico e impulsor de otras actividades como la enseñanza, pero, también, como el hombre que, al llegar el momento de su retiro, cambió definitivamente el fonendo por las cabras, invirtiendo sus ahorros en una granja que controla directamente. [La Provincia, 6 de agosto de 1994]. (Seguir leyendo...)

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¡Ya puede conseguir los títulos que le falten de la colección CANARIAS RURAL!

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Manifiesto Slow Food en defensa de los quesos de leche cruda

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Ruta de pastores, capítulo 6º: “La exactitud en un cuaderno de notas”

EN CARTEL

CONVOCATORIAS RECOMENDADAS

Segunda Jornada Gastronómica del Guarapo

Semana del 16 al 24 de noviembre en restaurante Nelson de Playa de Arinaga (Gran Canaria).
Menú de las jornadas:
● Crema de puerros con caviar de Guarapo y huevo de codorniz escalfado.
● Bolsita crujiente rellena de crema de queso de Uga y mariscos con reducción de tinto y Guarapo (plato que ilustra el cartel).
● Atún rojo poco hecho con Guarapo y wasabi sobre fideos de arroz.
● Muslo de conejo relleno de acelga y jamón ibérico en su jugo con Guarapo y piñones.
● Helado de Guarapo con cuscús de chocolate.

 

 

1ª Conferencia Internacional sobre Phoenix Canariensis (Palma canaria)

Del 18 al 21 de noviembre de 2009 en el hotel Vecindario Aeropuerto (Gran Canaria)

Para ver el programa consulte la web de la Conferencia.

 

 

XVIII Jornadas Educativas de Cultura Popular

Una nueva convocatoria del Proyecto Cultural de Desarrollo Comunitario La Aldea que centra parte de sus actividades en el oficio de herrero. Los días 20, 21 y 22 de noviembre de 2009 en el Centro de Cultura de La Aldea de San Nicolás. Acceso a la web del Proyecto Comunitario.

 

LIBRERÍA PELLAGOFIO

ENVÍOS CONTRARREEMBOLSO previa solicitud a buzon.pellagofio@gmail.com


RUTA DE PASTORES

 

Millares, Yuri; Cabildo de Gran Canaria, 1996, Premio San Matías de Investigación (Artenara).
Precio: 25 euros más gastos de envío (25+5).


Trece reportajes conviviendo con distintas familias de pastores y ganaderos. Un recorrido por las vivencias e historias de hombres y mujeres de la Gran Canaria más rural y ancestral.


CANARIAS RURAL - GUÍA VISUAL DE OFICIOS ARTESANOS

 

Millares, Yuri; Pellagofio Ediciones, 2009. Colección Canarias Rural-Guía visual de oficios artesanos (en 6 volúmenes de 100 páginas cada uno).
Precio: ejemplar suelto: 4,95 €; colección completa: 29,70 €; más gastos de envío


Volumen 1: 85 fotografías entre dos siglos (Con prólogo de Martín Chirino).
Vol. 2: ...En la mar y tierra adentro
Vol. 3: ...A la sombra y al sol
Vol. 4: ...El fuego, el yunque y el agua
Vol. 5: ...De música, deportes, juegos y rezos
Vol. 6: ...Para la mesa del isleño

 

WEBS PELLAGOFIO

ESTA SEMANA, EN NUESTRA RED

 

VI edición de “Noviembre Mes del Vino” de Tacoronte-Acentejo, en La Laguna.
vinos de Canarias

senderos de Canarias

Camino a Roque Bermejo desde el caserío de Chamorga, en Anaga (Tenerife).

 

Manifiesto Slow Food en defensa del queso de leche cruda.

 


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PUBLICADO EN

HEMEROTECA YURI MILLARES > RUTA DE PASTORES (9)

En los pueblos, el médico siempre ha sido uno de los personajes más conocidos y respetados, un papel menos relevante hoy como labor individual que ha pasado a convertirse en una profesión de equipo desarrollada en los centros de salud. Aquellos médicos de pueblo unían muchas veces a su labor sanitaria otras inquietudes. En el caso de San Nicolás de Tolentino, don Paco es conocido por todos sus habitantes en esta doble faceta de médico e impulsor de otras actividades como la enseñanza, pero, también, como el hombre que, al llegar el momento de su retiro, cambió definitivamente el fonendo por las cabras, invirtiendo sus ahorros en una granja que controla directamente. [La Provincia, 6 de agosto de 1994].

 

LECHE DE CABRA

“Los niños míos se criaron todos con leche de cabra”, asegura Don Paco el médico de la Aldea. Un par de cabras que en el momento de la entrevista se han convertido, según “el último censo, en 1.519 adultas y 360 menos de un año”. Quinto reportaje de la serie “Ruta de pastores” (y, al publicarse el libro, su quinto capítulo). La próxima semana, el Glosario fotográfico del mismo.

 

 

5. La exactitud en un cuaderno de notas

Corría el año 1953 cuando Francisco León Herrera llegó a la Aldea de San Nicolás de Tolentino. Natural del Zumacal, en Valleseco, pretendía establecerse como médico en Gáldar, donde estuvo tres meses de inspector de sanidad, pero lo requirieron para que fuese tres meses al pueblo más aislado de la isla. “Y vine”, recuerda ahora en el que, desde entonces, se convirtió en su pueblo de adopción.

“Empecé de bóbilis-bóbilis, me gustó, me enredé no sólo con la medicina, también con la enseñanza…”, y así fue como pasó a ser Don Paco el médico de la Aldea, un hombre al que le gustaban tanto las cabras como para tener siempre un par de ellas. “Los niños míos se criaron todos con leche de cabra”, asegura. Dos cabras que, en el momento de la entrevista con este periodista, se han convertido, según “el último censo, en 1.519 adultas y 360 menos de un año”. Y es que, tras las numerosas actividades en las que ha participado desde su llegada al pueblo, ha pasado a poseer uno de los mayores rebaños del archipiélago en su granja de Furel Bajo.

“A mí siempre me gustó, ya de pequeño me gustaban mucho los animales”, comenta de algo que, al fin y al cabo, es seguir la tradición de su familia. “Mi padre, que tenía tierras en Valleseco, siempre tenía dos cabras en la casa”. Lo mismo hizo él, aunque esa querencia por el ganado, en particular por las cabras, “quizás naciera por ver cómo las cuidaban, lo mal que las trataban”.

Recuerda que en muchos lugares de la isla “veías tú un terreno magníficamente tratado, desinfectado, donde buscan la planta selecta y todo eso lo miman mucho, pero, al lado, tenían las cabras muertas de hambre”. Él quería hacer algo diferente, y lo fue mascullando con los años, hasta que “empecé casi de broma cuando compré esta finca con lo que me había producido la medicina”. A la compra de la finca le siguió la adquisición de 50 cabras y “después ya vimos la necesidad de hacer algo para toda esa leche”. Ese algo fue una cooperativa que hoy tiene su propia fábrica de queso.

Antes de eso y mientras velaba por el estado de salud de sus pacientes, enseñó en un pequeño colegio privado que había. “No tenían ni quien les diera las matemáticas, ni la física y química”, dice. “Coño, yo creyendo que una cosa de tres días, les digo: ‘Hombre, yo las doy’. Nos fuimos enredando y terminamos comprando un solar”. De esa forma, se construyó un colegio que poco a poco fue ampliando su oferta de cursos. “Era un edificio grande, de dos plantas, cada planta de cuatrocientos metros cuadrados edificados, con sus canchas”.

Colegio
La titularidad del colegio cambió cuando sus promotores deciden cederlo al Ayuntamiento, “para que, al municipalizarlo, pudieran hacerlo Colegio Libre Adoptado”. Con esta cesión se convirtió el centro “en el primero de las siete islas” de esta clase “y fue la fórmula para que luego pudiera haber instituto en la Aldea, antes incluso que en Gáldar y Arucas, que no tenían Colegio Libre Adoptado”.

Las incompatibilidades terminaron con su actividad docente en 1977, pero marcaron su entrada de lleno en la actividad por la que es conocido ahora. Meticuloso y ordenado, al menos con la producción lechera y estado de salud de sus cabras. Francisco León se presenta cada día en la granja con un pequeño cuaderno donde anota cuidadosamente todo lo que afecte a la granja. Aunque tiene a Cándido, “un pastor hijo de pastor”, encargado de su ganado, más otros siete hombres y dos veterinarias, haciendo trabajos para él, no deja de acudir a Furel Bajo, la zona donde tiene la finca aún sin bautizar. “Un amigo mío veterinario le quiere poner La Cabra Lechera”.

Por ese cuaderno de notas sabe que “lo que tenemos bien-bien y yo creo que no le podemos sacar más rendimiento, es la producción de leche”. Pero hay un asunto que le preocupa: conseguir la lactancia artificial para sus baifas. “Hasta ahora hemos fracasado, pero llegaremos”, dice convencido, mientras intenta bajar el índice de mortalidad de las cabras.

 

Hay un asunto que le preocupa: conseguir la lactancia artificial para sus baifas. “Hasta ahora hemos fracasado, pero llegaremos”

Don Paco, Francisco León Herrera, lleva un control exhaustivo de la producción lechera.

 

Cabritos que mueren
“Toda esta muerte está alrededor de la paridera, que es de octubre a abril y se me mueren, quizás, el ocho por ciento, cuando de abril a octubre se mueren una o dos ninguna entre 1.800”. De ahí su empeño por cambiar el sistema de cría. “El cabrito muere mucho estando con las madres, hay un montón de problemas”.

Son datos que controla a través de la exactitud de su cuaderno. Por ellos sabe que la producción media durante los últimos tres años ha sido de 723 litros “por paridera, cabra y año”. Litros de leche a los que hay que añadir la que han mamado 500 cabritas durante sus dos semanas de lactancia y la que se llevan los pastores que tiene empleados, quienes pueden, si lo desean, reservar para sus casas una lechera de cuatro litros cada día.

El control de la leche producida se hace, oficialmente, una vez al mes, “pero, como yo tengo poco que hacer, cada vez que estoy aquí voy haciendo controles: me pongo ahí con el libro y veo lo que da una cabra y otra”. Elabora de esta forma la curva de producción que, llegando mediados de agosto, sufre un fuerte bache.

Pero no por ello se detiene la actividad, que es permanente los siete días de la semana. Los hombres pasan a las cabras por la ordeñadora mecánica cada mañana, mientras unos ventiladores, funcionando en el techo son el remedio para el calor durante las cinco horas que dura el ordeño, tiempo durante el cual el camión viaja continuamente a recoger las lecheras que lleva a la fábrica.

Sin mirar el número
A diferencia de los pastores, que conocen cada cabra del rebaño sólo con verla y la pueden buscar por el color, Don Paco utiliza en su ordenada granja los números. Cada cabra tiene un número y cada número un lugar en su cuaderno de notas. “Yo las conozco por el número del crotal”, dice de una etiqueta que llevan colgada de una oreja con sus siglas, el año y el número de ese año, “pero los pastores, es increíble…”. Se admira de la capacidad de éstos al observar, recordar y reconocer cada animal. “El encargado y su sobrino conocen las cabras sin mirar el número”.

Para ilustrar esa capacidad de observación y su asombro, relata un caso a modo de ejemplo, cuando fue “a decirle al encargado: ‘Mire, este señor quiere llevarse un cabrito para padre’, y decirle él al sobrino: ‘Vete a tal nave y trae al macho molinero de la cabra pipana’ y él va y de mil cabras trae el baifito”. Toda una habilidad que Don Paco reconoce no tener.

No siendo pastor, sino médico, no se le ha ocurrido dedicarse al pastoreo y sus cabras están encerradas “en un hábitat de treinta o cuarenta mil metros cuadrados” y comiendo todo cuanto quieran. Pero su ejemplo ha cundido, cree, entre otros que sí son pastores, racionalizando las explotaciones ganaderas. Incluso quienes sí pastorean dan de comer a las cabras en los corrales. “Si no le dan pienso le dan maíz, y si no le dan maíz y alfalfa y los animales están mejor atendidos”.

Del hábitat comenta, con la misma precisión que habla de cualquier otro tema referido a sus cabras, que “le tenemos designado a cada una un metro y medio de cobertizo y unos ocho o nueve metros cuadrados para parque”. Como los parques tienen, normalmente, cerca de 300 cabras, el espacio que dispone cada animal para moverse es grande. Aún así, una de las veterinarias que le visita con frecuencia le advierte que las tiene muy gordas.

 

Sabe Don Paco que sus cabras están algo gordas. “Comen casi a la carta, de bien cuidadas están mal alimentadas. Somos deficitarios en fibra”

En la ordeñadora hablan Emilia, la veterinaria, y Cándido, el pastor encargado.

 

Comida a la carta
Sabe Don Paco que sus cabras están algo gordas. “Comen casi a la carta, de bien cuidadas están mal alimentadas”, pues tanta comida no es lo mejor, al menos, en la dieta que les proporciona. “Somos deficitarios en fibra”, observa, al relatar cómo el consumo actual se acerca a los cien mil kilos mensuales. “De la Península se trae la alfalfa deshidratada, que tiene muy poca fibra”. La cabra necesita la fibra larga, pero todavía no se la puede suministrar en la cantidad que quisiera para equilibrar el menú de su extenso rebaño, que come también pienso lechero, millo y hasta salvado.

En los rastrojos de los tomateros que, por lo general, se queman, podría estar esa fibra que necesita, pero en los invernaderos ya no usan cuerda de pita para atar las plantas, sino rafia de plástico. Sin hacer distinción, la cabra lo engulle todo “creándose un verdadero problema”, pues de eso puede morir el animal. “Hemos tenido que operar a muchas, hacerles una ruminotomía: se le abre la panza y se le quita el plástico. ¡Ha habido casos de sacarles hasta cuatro kilos!”. La necesidad de esa operación la notan porque la cabra se va poniendo delgada, aunque no deja de dar leche.

Al quemar los rastrojos “estamos, por un lado, impidiendo que las cabras coman esa fibra y, por otro, estamos contaminando la atmósfera”. Volver a usar fibra de esparto o de pita en los tomateros es, pues, otra de sus batallas, por el bien de la dieta de su ganado.

Próxima semana: Glosario fotográfico del capítulo.