|
|
SENDERO > Cruz de Tierno-Vallehermoso por el roque Cano, en La Gomera
La Gomera es una isla surcada por infinidad de caminos, utilizados hasta hace pocas décadas como única vía de comunicación por unos isleños que casi no disponían de carreteras. Los habitantes de Vallehermoso subían al imponente roque Cano cada vez que iban a Agulo, Hermigua o la capital.
El camino va directo al roque Cano, para dirigirse después al pueblo de Vallehermoso./ foto Y. M.
Viaje al imponente roque Cano
|
|||||||
|
Por Yuri Millares |
El pueblo de Vallehermoso agrupa sus casas junto al cauce de un barranco cuyo valle, camino del mar, ha estado tradicionalmente dedicado al cultivo de la platanera durante el último siglo. Aquí, el paisaje lo domina una imponente figura basáltica al que los habitantes del lugar no pueden dejar de mirar: el roque Cano. Hacia él tenían que dirigirse cuando salían caminando en dirección a Agulo, Hermigua y San Sebastián, ya que el sendero asciende a su encuentro antes de continuar hacia Cruz de Tierno, cruce donde seguían rumbo a sus destinos.
En sentido inverso, se puede partir de Cruz de Tierno para bajar al pueblo de Vallehermoso en un recorrido muy agradable de poco más de cuatro kilómetros y medio, con hermosas vistas y una parada de descanso para ver de cerca el roque Cano. Al punto de partida se puede llegar muy fácilmente subiendo desde Las Rosas (en la carretera general) hacia la ermita de Santa Rosa de Lima, cruzando la presa de Amalahuigue y subiendo por la pista asfaltada hasta las cercanías del campamento Laurisilva. El camino, primero ensanchado para el paso de vehículos hasta una verja con el nombre del lugar, Los Zarzales, discurre a partir de aquí en su anchura original de algo más de un metro.
El descenso transcurre con tramos de empedrado, que facilitaba el tránsito de vecinos y animales de carga en siglos pasados (es el caso de Aquilino González Santos, que bajaba con una mula por este mismo tramo a recoger la uva de las parras que tenía cerca del roque). A la izquierda, debajo del sendero se encuentra la pequeña presa de Vallehermoso o Garabato en una zona donde destaca la presencia de madroños (Arbutus canariensis). En el propio camino, al cabo de un rato aparecen ejemplares de sabina (Juniperus turbinata ssp canariensis) entre otra mucha vegetación.
Fragancias
A los veinte minutos ya se ve por primera vez el roque Cano, cuya presencia acompañará a partir de entonces casi todo el recorrido, hasta que se alcanza su base, como si el sendero olvidase cuál es su destino final y se sintiera atraído por una poderosa e irresistible atracción hacia esa gran mole de basalto. Antes, habremos pasado por Buenavista, topónimo que señala un lugar desde donde se puede disfrutar de una bonita vista del casco urbano de Vallehermoso, y, en un corto rodeo que sitúa la vista del paisaje a la derecha, sobre el barranco de la Culata.
Las fragancias de la abundante flora acompañan en todo momento, sintiendo en la respiración la presencia vegetal que los ojos no dejan de observar: almácigos (Pistacia atlántica) y mocanes (Visnea mocanera) al acercarnos al roque Cano, que está a 646 metros sobre el nivel del mar, y hayas (Myirica faya), brezos (Erica arborea) y codesos (Adenocarpus foliolosus), entre otras especies, al llegar a él. Merece la pena detenerse un rato al pie del roque y admirar su imponente presencia.
Después, el camino desciende de modo más acentuado y serpenteante, pasando por una hornacina con la Virgen del Pilar antes de alcanzar el caserío de Morera, primeras casas de Vallehermoso.
| DISTANCIA, TIEMPO Y ALGO MÁS |
Partiendo de Cruz de Tierno, el camino baja al pueblo de
Vallehermoso en un recorrido muy agradable de poco más de cuatro
kilómetros y medio, con hermosas vistas y una parada de descanso para
ver de cerca el roque Cano. Al punto de partida se puede llegar muy
fácilmente.