EL REPORTAJE > Mieles únicas de Canarias

APICULTURA ATLÁNTICA

Originalidad de las mieles de Canarias
La abeja también es única
De castaño, tajinaste, retama del Teide, aguacate...

 

La variedad de la flora del archipiélago canario está en la causa de la originalidad y calidad de la miel que cosechan los apicultores de las islas donde la abeja encuentra los mejores hábitats: Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro. Y en cada una de estas islas, además, la riqueza florística se manifiesta con matices que diferencian cada miel. Y si en Canarias se puede hablar de unas mieles únicas gracias a ello, otro tanto ocurre con la elaboradora de tan singular alimento: la abeja. La raza que se conoce como abeja negra canaria es autóctona de estas islas, una de las 24 subespecies del mundo, cuyos genes se remontan 200.000 años. Una riqueza más del patrimonio natural del archipiélago.

 

EL SECRETO ESTÁ EN LA FLORA

 

Originalidad de las mieles de Canarias

Por Yuri Millares

Los antiguos pobladores del archipiélago fueron los primeros en apreciar las propiedades de la miel como alimento. No practicaban la apicultura, pero sí recolectaban y guardaban la que podían extraer de colmenas silvestres que localizaban en oquedades de paredes rocosas o en árboles. Los isleños posteriores a la conquista sí han practicado la apicultura, criando sus propios enjambres que primero instalaron en corchos (troncos de árboles huecos) y ahora en colmenas normalizadas propias del sector.

La variada floración según las épocas del año y la altitud, explican la existencia de una práctica común a muchos apicultores de las islas: la trashumancia, para acudir a donde abundan las flores más interesantes, desde el punto de vista de la calidad de la miel, y que las abejas trabajen en ellas fabricando su preciado alimento. Aunque, tradicionalmente, la comercialización de la miel, casi siempre en mercados locales y de modo directo por el productor, se ha hecho sin distinguir entre las distintas monoflorales y el etiquetado indica “milflores”. Sólo en los últimos años ha comenzado a distinguirse las mieles monoflorales en su etiquetado.

El traslado de las colmenas, con su población dentro, se realiza por la noche. “La abeja se orienta por el sol y el magnetismo terrestre. Al atardecer sabes que están dentro y las colmenas están preparadas, tienen unos cierres, unas asas, se les pone una rejilla de ventilación para que no se asfixien durante el trayecto, una cincha grande y al hombro”, explica el apicultor Elías González San Juan. “El problema aquí, en las islas”, añade, “es la dificultad para los asentamientos”, por la orografía y lo reducido del territorio están en barrancos o en laderas.

Las condiciones climáticas más duras y una flora insuficiente para alimentarlas, hace que la apicultura sea casi inexistente en las islas más orientales (Lanzarote y Fuerteventura). En el resto, por el contrario, se practica desde hace siglos y la actividad ocupa en la actualidad a unos 600 productores. Según la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación del Gobierno de Canarias, la producción por provincias es de unos 52.000 kilos en Las Palmas (cifra que hay que atribuir a Gran Canaria) y 270.000 kilos en Santa Cruz de Tenerife (suma de las islas de Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro).

“Es una miel única”, explica Elías González, “porque procede de plantas que sólo hay aquí, en su gran mayoría. Son mieles muy equilibradas, de una calidad gustativa muy alta. Para el que viene de fuera es un contraste enorme, acostumbrado a mieles de grandes zonas que son monótonas. Aquí hay una diversidad enorme, lo cual también es un problema a la hora de comercializar, porque el cliente a veces se pierde: Puede encontrar una miel monofloral que es casi blanca y otra que es casi negra”.

Y la calidad de la miel, confirma, “el entorno la produce. Una papa de aquí no se parece en nada a la de la Península, por el suelo volcánico que está lleno de minerales y de otros nutrientes, por ejemplo; eso va también al néctar y el néctar a la colmena. Son mieles muy aromáticas, muy personales si esa palabra se pudiera emplear en una miel. Va en el clima y en el buen manejo de las colmenas”.

 

Elías González en una colmena de cría de reinas en Barlovento. La Palma es la única isla del archipiélago canario donde se mantiene la pureza de la raza de abeja negra canaria, una de las 24 subespecies del mundo./ foto Y. M.

 

LA ABEJA

También es única

Por Y. M.

La abeja negra canaria está totalmente adaptada al medio, tras miles de años de existencia en un territorio insular con unas singularidades climáticas, orográficas y vegetales muy acentuadas. Procede de un tronco común africano que la emparenta con otras subespecies, pero es aquí donde ha desarrollado una adaptación que la distingue en su comportamiento (y en sus genes). “Cuando hay una floración impresionante es capaz de estar recogiendo desde que amanece hasta que anochece; pero si esa floración se para por las circunstancias que sean”, explica el apicultor Elías González recordando situaciones como un tiempo sur o una calima, “el animal también se para hasta que sea la próxima estación o que el medio esté propicio otra vez”.

“Así te explicas como en las partes secas de las islas, como Fuencaliente en La Palma, se recoge unas cosechas excelentes de miel pero con abeja negra canaria. La otra se muere, no es capaz de adaptarse, para ella los ciclos de floración son distintos: en la Península son llanuras enteras de una planta que puede estar en flor mes y medio, cuando se termina la recogen y la llevan a otro lado. Aquí la floración es de 20 días de promedio, pero de determinada planta, porque se puede ver que hay flores todo el año, se van escalonando”, dice.

La introducción de abejas foráneas (en la creencia de que iban a ser más productivas, sin tener en cuenta otros factores como el clima), ha tenido consecuencias desastrosas para la biodiversidad de las islas. La hibridación que ha provocado, ha reducido la existencia de la abeja negra canaria a La Palma y algunas zonas de Gran Canaria y La Gomera. En las restantes islas se ha extinguido o está muy hibridada, perdiendo algunas de sus características más notables como la adaptación al medio o la mansedumbre.

Calidad y raza
Hay que aclarar, sin embargo, que la calidad de la miel no tiene nada que ver con la raza de la abeja. “Va con la flora y el clima, nada más. Una flora excelente con unas cualidades excelentes da una miel excelente, así pongas una raza u otra”, insiste Elías González, que ha desarrollado un gran trabajo de recuperación de la abeja negra canaria mediante la cría y entrega de reinas a apicultores de La Palma, paralelamente a otras iniciativas en el mismo sentido de la propia Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación del Gobierno canario, que ha declarado a la isla reserva de la abeja negra canaria.

Esta consejería colabora con la SAT Apicultores de La Palma y con la Asociación de Apicultores Benahoritas, en el marco de un trabajo de apoyo a la recuperación de la raza autóctona en el que cuenta con la participación de Gilles Fert, uno de los principales expertos a nivel mundial. “Una vez concluyan los trabajos en la isla de La Palma, si los apicultores lo aceptan, el objetivo es reconquistar las [otras] islas con la abeja de esta isla”, se expresa Fert en el número 69 de la revista Canarias agraria y pesquera que edita la consejería regional.

Calidad herreña
El Hierro es un ejemplo de que la calidad de la miel tiene que ver con el clima y la flora, no con la raza de abeja que la fabrica. La abeja negra canaria de la isla más occidental del archipiélago estaba considerada la mejor productora y adaptada, frente a sus hermanas de las islas vecinas. Desapareció a partir de los años 70 del siglo XX por hibridación, ya que se trajeron abejas desde Europa. “Los apicultores casi ni lo notaron, porque el color no había variado”, relata Emiliano Fernández Armas, gerente de la Cooperativa de Ganaderos de El Hierro, “pero sí que ha variado”, y destaca como nueva característica que ahora son mucho más agresivas. Pero la miel herreña, que trabajan 75 apicultores, sigue siendo una de las más apreciadas de las islas por su calidad, teniendo mucha fama la de tomillo y tajinaste de La Dehesa, aunque la cooperativa que centraliza su envasado no la etiqueta de forma diferenciada y la comercializa como milflores.

TRASLADO DE UNA REINA

1. Colmena de cría. El apicultor Elías González busca en una colmena de cría una reina de la raza canaria para entregar a un apicultor.

2. Al tubo de marcado. Localizada la abeja reina, se introduce en un tubo para proceder a su marcado.

3. Marca y traslado. Instante en que se marca a una reina de la raza canaria en su colmena de cría en Barlovento. Después se introduce en una cajita especial para su traslado y entrega a un apicultor.

 

Reportaje fotográfico: Y. M.

 

VARIEDADES

 

De castaño, tajinaste, retama del Teide, aguacate...

Por Yuri Millares

La variedad de mieles de Canarias tiene en cada isla diferencias notables. En La Palma los ejemplos más singulares son las de tajinaste en la costa, que florece en enero; la de castaño en verano, que se extrae en agosto; o la muy especial de corazoncillo, un endemismo local que crece en los pinares, “exquisita, de una calidad impresionante” en palabras del apicultor Elías González. En El Hierro, Emiliano Fernández (de la Cooperativa de Ganaderos) cita las de tomillo y tajinaste en La Dehesa como las preferidas por el consumidor, pero también cita monoflorales de tagasaste, de escobón y de brezo. “La Dehesa ha tenido una fama considerable. Pero hasta hace 20 años existía solamente de tomillo, porque aquella zona se dedicaba al pastoreo y la oveja comía el tajinaste. Ahora, la zona tiene tomillo y un porcentaje considerable de tajinaste”.
Incluso en Gran Canaria hay apicultores que la recolectan de tabaiba salvaje (endemismo canariense, abundante en zona de costa), cardón (también esta isla tiene las muestras más espectaculares de cardonal) y tunera, aunque el etiquetado y venta de la producción grancanaria no suele distinguir las monoflorales y todo se comercializa como milflores.

Especificidad
En Tenerife es donde más variedad se envasa y comercializa atendiendo a la especificidad de cada una de sus principales mieles: multiflorales de costa, de monte y de cumbre; monoflorales de brezal, castaño, tajinaste, retama del Teide, aguacate, barrilla, relinchón y escobón. Ello ha sido posible gracias a la labor de la Casa de la Miel, que ha promovido esta distinción en el etiquetado. Antonio Bentabol Manzanares, director de la Casa de la Miel de Tenerife explica que este centro entró en funcionamiento en 1996 “como consecuencia de la petición reiterada del sector, que en aquel momento estaba formado por muchas asociaciones y le decían al Cabildo que tenía que hacer algo por la miel, que el sector estaba en declive y había muchísimo fraude”.

“No lo hemos inventado nosotros con un microscopio, pero sí hemos confirmado lo que los apicultores decían. La variedad es un gran tesoro que tienen las islas Canarias, aunque una dificultad en el mercado”, quiere precisar el director de la Casa de la Miel, por eso, también es importante la labor promocional y educar al consumidor.

 

Corte de los opérculos de un cuadro antes de proceder a la extracción de la miel en la SAT Apicultores de La Palma./ foto Y. M.