UN VINO > Tajinaste tinto joven (DO Valle de la Orotava)

TAJINASTE

Parral trenzado, identidad orotavense
La cata > Tajinaste tinto listán (DO Valle de la Orotava)

 

Los viticultores del valle de la Orotava han practicado, durante generaciones, un sistema de cultivo propio y original para sus viñas: los troncos trenzados en un extenso cordón. Es sólo una de las singularidades de la bodega Tajinaste.

 

BODEGA TAJINASTE

 

Parral trenzado, identidad orotavense

Por Yuri Millares

En una finca de Las Toscas (La Orotava) que tuvo naranjos y plataneras, junto a una enorme araucaria que da sombra a un viejo secadero de tabaco, unas ordenadas hileras de viña en espaldera permiten trabajar con comodidad e, incluso, el paso de un pequeño tractor. Como en otros tantos viñedos de la isla de Tenerife, la viticultura se ha mordenizado para facilitar el trabajo y mejorar la calidad de los vinos. Sin embargo, esta es sólo una de las dos fincas de la familia García Farrais, que tiene en La Perdoma otra de mayor extensión en plena producción, La Ratiña. Aquí conservan el viñedo según el original sistema que han practicado los orotavenses durante siglos: el cordón múltiple trenzado.

Los viticultores de este valle que siempre ha impresionado a sus visitantes, se resisten a eliminar este singular paisaje de retorcidos troncos de parras, formando rectilíneos cordones que pueden alcanzar hasta los 15 metros. En la bodega El Ratiño (más conocida como bodega Tajinaste por el nombre de su vino) cuidan sus cordones múltiples trenzados con todo el mimo y atención que este sistema requiere. “Se llama cordón múltiple trenzado porque la madera vieja, a medida que va creciendo la viña, se va entrelazando una con otra. No consiste en buscar mucha producción, sino en aprovechar el terreno de alguna manera, que es la justificación que tiene este sistema”, explica Agustín García Farrais, miembro de la tercera generación de una misma familia haciendo vino en esta finca.

Atado y remangado
El cordón trenzado permitía el policultivo, es decir, facilitaba recoger la viña en ciertas épocas del año y plantar en el terreno papas, millo y otros productos básicos para la subsitencia familiar. “Nosotros ahora no lo movemos, solamente nos dedicamos al cultivo de la vid, sin alternar otros cultivos, para que la planta no coja demasiado abono y los racimos no parezcan naranjas. No nos interesa”, añade Agustín García, que además es el enólogo de la bodega.

¿Qué trabajos requiere este sistema? Hombres y mujeres se reparten, de modo tradicional, distintas tareas. Ellos hacen la poda para eliminar los largos sarmientos que dieron fruto en la cosecha anterior; ellas, inmediatamente después, atan las varas que quedan a la madera vieja, con hilo vegetal (ahora, junquillo; antiguamente, badana); después, otra vez ellos, cavan alrededor de los troncos y abonan. El remangado posterior es cosa de ellas: unir los sarmientos al tronco para que queden los racimos bien aireados y poder pasar y hacer los tratamientos. Éstos sí cuentan con la participación de ambos sexos: “Jugamos bastante con el azufre en polvo al principio para evitar enfermedades como el oídium”. Y en vendimia, las mujeres manejan la tijera y cortan racimos, mientras los hombres cargan el fruto hasta la bodega.

Menos uva, mejor
A lo largo del año, además, se realiza el deshojado y, cuando hay fruto, el aclareo de racimos “si vemos que tiene mucha producción: lo que hacemos es quitar los racimos más retrasados y nos quedamos con los que están mejor expuestos, racimos pequeños y bien aireados y que les llegue bastante el sol”. Prefieren reducir un 30 por ciento la producción para que la cosecha resultante gane en concentración de aroma, de color, de grado alcohólico. El resultado es un vino, dice Agustín García Farrais, “que el año pasado se llevó el primer premio al mejor tinto de Canarias y el segundo premio al mejor tinto barrica también de Canarias, en el concurso regional de La Alhóndiga”.

 

Agustín García poda en la fina La Perdoma./ foto Y. M.

 

Con dinero de Cuba

El abuelo materno de Agustín García (enólogo de Tajinaste), Domingo Farrais, compró la finca de la bodega en La Perdoma con el dinero que ahorró de su emigración en Cuba. La abuela, Candelaria Lorenzo La Marrera, la dejó en herencia a su hija Cecilia. Domingo y Candelaria hacían vino a granel, como después lo siguió haciendo la siguiente generación, Cecilia Farrais y su esposo Agustín García. Pero éstos modernizaron la bodega, siendo pioneros en Tenerife en la elaboración de vino en depósitos de acero inoxidable y en la higiene y limpieza de las tareas de vinificación. Sus hijos trabajan ahora con ellos en la bodega, que desde 1994 embotella la producción.

Racimo pequeño
Las tres hectáreas de viñedos propios se dividen entre la moderna espaldera de poda en doble cordón en Las Toscas, y el tradicional cordón múltiple trenzado en La Perdoma. De aquí obtienen una uva que seleccionan de modo muy riguroso: Primero en el terreno, eliminando los racimos más retrasados de la viña; después, en vendimia, escogiendo los racimos maduros y pequeños; en bodega revisan otra vez lo que entra. “Intentamos conseguir un listán negro de racimo pequeño, de grano pequeño; que no sean viñas muy abonadas, que no sean viñas con demasiada carga, ni podas muy largas, buscamos concentración”. La cosecha 2003 fue de 80.000 kilos.

 

LA CATA
Las mujeres se encargan de atar el parral trenzado con tiras de junquillo./
foto Y. M.

Referencia muy recomendable

Por Octavio Batista Millares
(Presidente de la Asociación Oficial de Sumilleres de Canarias)

Rojo granate de intensidad mediad alta y ribete violáceo. Carácter varietal y notas especiadas (cacao amargo) dan un toque de gracia al frescor de su juventud. Presenta una boca estilizada y carnosa de taninos redondos y posgusto franco de adecuada persistencia. Tinto joven armónico en todo su conjunto, constituye una referencia realmente satisfactoria y muy recomendable. Bodega familiar que continúa la tradición con la gente joven de la casa, formada en Francia y con una gran cualificación.

Bodega El Ratiño

Marca: Tajinaste.
Tipo: Tinto.
Uvas: Listán negra.
Cosecha: 2003.
Graduación: 12,5º.
D.O.: Valle de la Orotava.
Temperatura de servicio: 14-16º C.