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UN PLATO > Pulpo en salsa
Practicar una cocina casera que se nutre de la tradición gastronómica canaria, a la vez que de la influencia de otras presencias en unas islas siempre abiertas al mestizaje, es la razón de ser de este restaurante.
Pulpo en salsa
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INGREDIENTES
-1 pulpo grande (3 kilos) |
El pulpo que prepara Fernando G. Alba./ foto Y. M.
PREPARACIÓN En un caldero ponemos la cebolla picada, una cucharadita de pimentón, un chorrito de aceite, las pimientas de la putalamadre sin romperlas, los dientes de ajo cortados en láminas, los manojitos de cebollinos y perejil picados y el resto de los ingredientes, pulpo incluido, y un poco de agua. “Necesita fuego y tiempo”, dice, recomendando remover con una pala de madera de vez en cuando y tener el fuego bajo hasta que se haga, dejando reducir bastante la salsa y, poco antes de apagar, probar y añadir sal. Repelamos unas papas (esto es, dejándoles tiras de piel) y las sancochamos, para servirlas en el plato con el pulpo y su salsa. |
| DETALLES |
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Por Yuri Millares |
Fernando García Alba combina una doble sensibilidad en su quehacer existencial: la escultura y la cocina. En sus manos, el arte de la creación adquiere formas materiales sólidas y permanentes, pero también sensaciones visuales, olfativas y gustativas momentáneas, porque en las reducidas dimensiones de Hoya La Vieja (una taberna con apenas cinco mesas y una barra donde se sirve una carta de restaurante de servilleta y mantel) la cocina también es creación. Sin embargo, esta iniciativa gastronómica que echó a andar un 6 de diciembre de 1996 (el mismo día, por cierto, que el Auditorio Alfredo Kraus) es cosa de dos: Maru Torres Rodríguez, co-fundadora de este acogedor local tanto en lo que se ve como en lo que se saborea, es la que prepara los postres.
La carta de platos varía con los productos del mercado que entran a diario, frescos, a partir de los cuales Fernando Alba (como se le conoce, sin el primer apellido) con su especial esmero y la ayuda de condimentos que selecciona cuidadosamente (le gusta que el pimentón sea de La Vera, no cocina sin su buen aceite de oliva, las hierbas aromáticas proceden de una finca propia en Tejeda) trabaja cocina tradicional canaria, aportando platos de otras culturas a su bien surtida mesa (“Los hindúes llevan con nosotros muchas generaciones”, cita como ejemplo).
De este modo, él se dedica a investigar con productos canarios (trabaja mucho con yogur de cabra de Gran Canaria, aplicándolo a platos que ha adoptado de otros países como el tandoori o el kebac de cordero) y ella se recrea con postres en los que los huevos de cosecha propia (la finca en Tejeda) protagonizan unas exquisitas natillas o un pudding.
Fernando y Maru tienen muchos amigos que son clientes de su sabrosa cocina. Frecuentan el local porque les gusta lo que viene en los platos, pero también porque sus paredes transmiten hospitalidad, como lugar de encuentro de artistas que antes que en la pared han estado en alguna mesa: dedicando una foto, dibujando con improvisados materiales de la cocina (pimentón, vino) o escribiendo algunos versos.
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La acogedora barra en torno a la que se disponen las mesas./ foto Y. M. |
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| AGENDA |
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Maru y Fernando en la puerta de su restaurante./ foto Y. M. |
En centro histórico y peatonal
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