SENDERO > Gran Valle-Cofete (Fuerteventura)

GRAN VALLE-COFETE

Al cielo de Jandía
Cuaderno de campo
Distancia, tiempo y algo más

 

El camino que atraviesa el barranco de Gran Valle, en la península de Jandía, fue en el pasado la vía de comunicación de Morro Jable con la costa de Barlovento y la aldea de Cofete, cruzando una cordillera que acerca Fuerteventura al cielo. De su historia y hasta anécdotas rescatamos información para conocer mejor una ruta con vistas de gran belleza.

 

HISTORIA Y ANÉCDOTAS

 

Desde la toponomia cambiante de Morro Jable al cielo de Jandía

Por Andrés Rodríguez Berriel

Artículo elaborado con datos tomados por el propio autor de su libro todavía inédito 'Apuntes para la historia de un pueblo -Morro Jable- en su centenario')

Conozco Morro Jable desde mi más tierna infancia; incluso puedo decir que mi nacimiento rompió la rutina del pueblo la tarde del 18 de julio de 1936. Y no porque la guerra civil (noticia que se conoció dos días después en la isla) hubiera empezado, sino porque El Guanche (como era conocido el pailebot Guanchinerfe) que venía de Las Palmas y siempre llegaba de madrugada, no había fondeado en la playa y siguió de largo, acortando la singladura hasta Gran Tarajal: mi padre quería conocerme, ya que yo había nacido esa madrugada en Antigua y los habitantes del Morro se quedaron haciendo cábalas y comentarios sobre por qué no fondeó El Guanche.


El antiguo poblado de Morro Jable está situado en la playa desembocadura del barranco o valle del Siervo, abierto al sur con el Cuchillo del Siervo al poniente, y con Morro del Cavadero y Alto del Corral Bermejo formando la Solana del Siervo al naciente, y la degollada del Vizcaíno al norte, sobre las laderas de Cofete. La mayoría de los planos y cartografía arranca de los años 40, cuando se hizo el primer levantamiento topográfico y geodésico de Fuerteventura por topógrafos militares peninsulares, que no diferencian la pronunciación entre “siervo” y “ciervo”.

Siervo sí, Ciervo no
Estos topógrafos escriben “Ciervo”, animal que nunca ha existido en la isla (creo que los primeros cérvidos los trajo la Legión en los años 70, y por la misma época también la Granja del Cabildo cuando trajeron camellos y gacelas africanas). Lo correcto es Siervo, porque todos los habitantes de las islas de señorío (Lanzarote, La Gomera, El Hierro y Fuerteventura) eran siervos, servidores, lacayos y medianeros del señor. Incluso existían otros siervos de los medianeros, los esclavos moriscos o morenos.

Pero lo más probable es que el nombre le venga de los siervos de la Señora, Doña María de Música, La Peregrina, que tenía dos siervos, lo que le dio el nombre al valle. El topónimo Morro Jable le viene por el rayón o morro de jable, una adaptación al castellano o españolización de la palabra francesa de sable (arena), dada por los normandos o primeros conquistadores de la isla. Dicho morro arrancaba desde la Solana del Siervo, aproximadamente en la cota 75, y con un ancho de 80-100 m se perdía en el mar. El viento y las corrientes marinas hacían que se moviera por todo el saladar, hasta que la especulación hizo desaparecer el morro –o mejor, el jable– para la construcción, dejando solares donde hoy se levantan hoteles-colmenas.

En las actas de Cabildo y documentos antiguos Morro Jable aparece como “Puerto Muelas”, probablemente por la exportación de muelas o piedras de molinos de mano, que se extraían de la piedra negra viva (entre basalto y roca volcánica) abundante en el barranco. Otro nombre que se mantiene por tradición oral es el de “Puerto de la Cebada”, por la exportación, casi clandestina, que se hace de la cebada morisca producida en la Dehesa, principalmente en Cofete, y que se exportaba sin control del Cabildo, ni de los Herrera y los Saavedra y más tarde de los marqueses de Lanzarote (que lo único que exigían era el décimo de la orchilla), y era un embarcadero sin regidor ni habilitado.

Cofete existe
Morro Jable no aparece citado en el Diccionario Geográfico-Estadístico de Madoz de 1845-1850, ni en el de Pedro de Olive de 1860-1894 que da como único asentamiento humano en Jandía a “Cojete”, error de transcripción de Cofete: “Aldea situada en el t.m. de Pájara, p.j.. de Arrecife, isla de Fuerteventura. Dista de la calle del d. a 22 km. y la componen 7 edificios de un piso y 24 chozas y habitados por 19 v., 67 almas y 9 inhabitados”.

Los habitantes de Cofete vivieron durante siglos de la orchilla, el ajicán, los cultivos y la ganadería, sin casi pagar impuestos de medianería; solamente el arrendamiento temporal de los orchilleros y recolectores de aceite de pardela, que se cobraban cuando se enviaban grandes partidas. Estos habitantes desaparecen cuando Winter se hace con el dominio absoluto de la dehesa de Jandía e impone unas normas abusivas y dictatoriales. Pero esa es otra historia.

El acceso al sendero está señalizado en los dos extremos del mismo./ foto Y. M.

 

CUADERNO DE CAMPO

Ascenso de vértigo al pico de la Zarza

Por David Bramwell
(Director del Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo)

Fue en abril de 1969, durante un viaje con don Enrique Sventenius, cuando tuve mi primer encuentro en Fuerteventura con el pico de la Zarza [807 m]. Llegamos muy tarde, ya de noche, a Morro Jable y dormimos sobre unos sacos en el almacén del bar-tienda de las de “aceite y vinagre”. Ante la insistencia de don Enrique nos levantamos a las cinco de la madrugada para ir hacia Cofete en un antiguo Land Rover prestado, muy ruidoso, sin amortiguación y cubierto de polvo. Una hora después llegamos a la casa del pastor en Cofete con la suerte de que nos invitara a tomar café. Yo comenté mi impresión de que iba a ser un día de calor; el pastor, lacónicamente, me contestó –y apenas eran las seis–: “Sí, pero esta mañana hacía frío”.

Don Enrique empezó a preguntarle sobre los riscos de Jandía y, especialmente, sobre el pico de la Zarza. Entonces, el pastor nos contó que había una vereda y que su hijo, de 14 años, subía por los riscos hasta el pico dos o tres veces en semana para atender a las cabras. Con temor y pensando lo peor… miré la cara de don Enrique cuando dijo: “Le ofrezco cien pesetas si su hijo es capaz de llevarnos por ese camino a la cima”.

Comenzamos a subir por el primer andén y vimos los primeros taginastes blancos (Echium famarae). Entonces me animé un poco, pero me seguían temblando los pies y subí sin despegar en todo el tiempo mis ojos de la espalda de don Enrique, porque no había forma de mirar para abajo… y mirando hacia arriba me desanimaba más todavía. Serían ya alrededor de las doce del mediodía cuando alcanzamos un andén un poco más amplio, para almorzar el bocadillo de queso que nos había preparado la esposa del pastor. Por primera vez miré abajo y fue cuando vi el magnífico paisaje de tierra y mar que es la costa de Barlovento en Jandía.

Cuando reanudamos la marcha seguimos subiendo, yo otra vez sin mirar abajo, y empezamos a encontrar algunas de las plantas endémicas del pico: el tajinaste azul (Echium handiensis), la magarza de Winter (Argyranthemum winterii) y el Bupleurum handiensis. Don Enrique estaba entusiasmado y yo daba gracias a Dios por seguir sano, aunque con los nervios destrozados. Al avanzar la tarde alcanzamos por fin la cima y nos despedimos del chico, pues él tenía que localizar las cabras y nosotros empezar el descenso por el otro lado hacia Morro Jable otra vez. Cuando llegamos al pueblo, agotados, contamos en el bar la “monumental” historia del día. La dueña del bar nos invitó a un plato de pescado y un ron y buscó dos camas en una casa del pueblo para que pudiéramos “descansar y dormir lo merecido”.

El camino desciende por el lado de barlovento en dirección a la casa de los Winter./ foto Y. M.

 

 

DISTANCIA TIEMPO Y ALGO MÁS

 

Señalizado

Sendero cómodo de transitar y fácil de identificar en todo su recorrido, se puede realizar en unas tres horas y está señalizado en sus extremos por sendos carteles.

El camino de Gran Valle discurre a través del Parque Natural de Jandía hacia Cofete. El acceso se encuentra al borde de la pista de tierra que sale del cementerio de Morro Jable. El suave ascenso entre las montañas que bordean el valle nos conduce a la degollada de Cofete, desde donde descendemos por la cara de barlovento con unas espléndidas vistas./ Ilustración: Y. M.

brand levitra buy brand viagra spying on mobile