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UN PLATO > Turrón canario al Amaretto con confitura de tomate verde y requesón
Uno de los cocineros de más categoría en la actual cocina canaria, la maestría autodidacta de Jesús Pelegrín tiene, desde 1980, al restaurante familiar que homenajea a su madre Agustina como referente de su hacer.
Turrón canario al Amaretto con confitura de tomate verde y requesón
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INGREDIENTES –Turrón canario |
![]() El postre, en la carta por 4,90 euros./ foto Y. M.
PREPARACIÓN Le quitamos a dos o tres de turrones canarios la galleta y ponemos la masa que envolvían en un bol, mojándola a continuación con un chorro de Amaretto. Al reblandecerse la masa del turrón canario con el licor, vamos machacando y añadiendo algo más de Amaretto hasta que quede una pasta homogeneizada (no la trituramos ni molemos, para que quede con su textura y sus trozos de almendra tostada enteros). Reservamos en la nevera. Elaboramos una confitura de tomate verde poniendo los tomates (con piel pero sin pepitas), troceados en piezas medianas, a cocer con el azúcar y un poco de zumo de limón, muy lentamente hasta que se haga. Dejamos enfriar y reservamos en la nevera. El plato lo servimos utilizando un molde en forma de aro: en la base ponemos una capa delgada de turrón canario al Amaretto; sobre ella, una porción más generosa de requesón italiano (muy cremoso); y cubriendo lo anterior, confitura de tomate verde. Retiramos el molde y decoramos espolvoreando con pan de centeno rallado. |
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Por Yuri Millares |
Jesús Pelegrín Gutiérrez se confiesa “un poco ecléctico” en la cocina y “contrapeso” de las actuales modas que convierten el fogón en un laboratorio de química en vez de un lugar de creación gastronómica. “Ya no sabemos ni lo que comemos, domina la forma sobre el fondo en las nuevas tendencias vanguardistas en la actual carrera por la innovación. Se trafica desde la perspectiva meramente comercial”, argumenta a la par que defiende “la revolución de lo sencillo”. Gran lector pero no sólo de libros de cocina, señala a un sociólogo francés cuando asume la frase de éste “las papilas gustativas están en el cerebro”. Por eso busca productos de la máxima calidad y, además y sobre todo, de origen conocido y fiable, para ofrecer esencia frente a estética, “lo que no significa rechazar la presentación atractiva de una plato”, pero debe serlo a la vista y al cuerpo para que de plena satisfacción en una mesa donde, lo que debe primar es la conversación y la mutua compañía.
“Lo más innovador desde el punto de vista tecnológico es considerado por muchos críticos como lo mejor, frente a lo más gustoso”, exclama asombrado mientras proclama su satisfacción por realizar un trabajo personal pero con fondo, cocinando directamente para sus clientes, sin intermediarios en su “rinconcito” del restaurante Mamma Tina, ofreciendo una cocina italiana que huye de las pizzas porque hay mucho que descubrir de la riquísima gastronomía de aquel país, pero también deleitando con otras muchas creaciones en los que los productos de Canarias tienen también protagonismo, junto a otros de cocinas muy dispares en las que Pelegrín indaga con fundamento.
En el restaurante Mamma Tina se trabajan poco los pescados, aunque no suele faltar a la cita diaria con los comensales el bacalao al vapor con tomate confitado y majado de albahaca, acompañado con quinoa (un cereal inca que está empezando a llegar a Europa). Las preferencias de Jesús Pelegrín se dirigen más a las ensaladas variadas y, sobre todo, a las carnes de calidad (pollo de Bresse, cerdo ibérico, etc.) con diferentes tipos de cocciones “para hacer una cosa surtidita con el marchamo de la propia personalidad”, explica. Trata de huir de caminos trillados, al ofrecer platos como pularda a la vainilla con arroz negro coreano o paletilla de añojo con trigo sarraceno.
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Jesús Pelegrín, un cocinero de altura entre sus fogones./ foto Y. M. |
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| AGENDA |
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Mesas y el postre de este reportaje en el Mamma Tina./ foto Y. M. |
Pequeño y acogedor
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