PATRIMONIO > Restauración de organos históricos canarios

ÓRGANOS HISTÓRICOS

Salud tubular en piezas
Por las limosnas de Valleseco

 

Gran Canaria cuenta con 21 órganos en distintas iglesias. Algunos de ellos, en muy mal estado y fuera de uso durante décadas, suenan de nuevo tras su restauración. Es el caso del de Guía, único italiano de todo el archipiélago (reinaugurado en 2003) y los de Valleseco y Telde (en mayo de 2005).

 

GRAN CANARIA 

 

Salud tubular en piezas

Por Yuri Millares
(Fuente: ÁLVAREZ, Rosario, y otros, 'El órgano de la iglesia de Santa María de Guía', 2003)

Las islas Canarias cuentan “en la actualidad con 72 órganos repartidos en iglesias y monasterios de Tenerife (36), Gran Canaria (21), La Palma (14) y Lanzarote (3), que constituyen los restos del inmenso patrimonio instrumental generado por la Iglesia a lo largo de estos últimos quinientos años” en el archipiélago (sin contar los encargados por instituciones civiles, casos del Conservatorio y el Auditorio en Las Palmas), según la catedrática de Historia de la Música de la Universidad de La Laguna Rosario Álvarez, que habla de Canarias como “un auténtico museo del órgano europeo”. De todos ellos, el de la ciudad de Guía de Gran Canaria es el único de todo el archipiélago de origen italiano, inaugurado en enero de 1900 por el músico francés, afincado largas temporadas en esta localidad, Camille Saint-Saëns.

El maestro turinés del siglo XIX Giussepe Mola es el autor del órgano de la iglesia de Guía. Según Luis Magaz Robain, autor de la restauración en su taller de organería de Madrid, se trata de un instrumento “único en España”. Literalmente devorado por las termitas, había sido desmontado y almacenado entre el coro en 1985 “sin orden ni concierto”, lo que auguraba “serias dificultades” para rescatarlo. Todas las piezas fueron embaladas y trasladadas a Madrid, donde un metódico inventario y una exhaustiva investigación entre especialistas de España e Italia permitieron recomponer el puzzle de sus deteriorados y desmontados restos.  

“Giussepe Mola empleó en el órgano de Santa María de Guía una gran diversidad de maderas y metales de calidad, escogidos por sus cualidades específicas para realizar cada función concreta: maderas de tilo, arce blando y duro, roble, nogal, pino, cedro, cerezo o haya, así como ejes de acero, latón niquelado, árboles y molinetes de hierro pavonado”, explica Magaz, que reconstruyó cada pieza de madera fielmente del original, aprovechando el mejor estado de la parte de metal que “se conservaba en un elevado porcentaje” para reponerla en su lugar.

Los elementos más significativos de este órgano son el viento (los “pulmones” son dos fuelles), los secretos de resortes o a vento (“uno de los capítulos más laboriosos de la restauración” ), la consola (de “fácil manejo por parte del intérprete”) y la tubería (“sus aleaciones de estaño y plomo” son el fruto de “un profundo conocimiento de las propiedades acústicas” por parte del maestro Mola, a lo que suma 82 tubos de madera).

Tanto este órgano de Guía, como los demás que están siendo restaurados o lo han sido ya, forman parte del Programa de Restauración de Órganos Históricos emprendido por el Cabildo de Gran Canaria hace algunos años.

 

Colocación de los tubos de metal en el órgano italiano de Guía./ foto Y. M.

 

ESCRITO EN PIEDRA

 

Por las limosnas de Valleseco

Entre los más recientes de los órganos de iglesia restaurados en Gran Canaria está el de la iglesia de San Vicente Ferrer, en Valleseco, que fue reinaugurado coincidiendo con las fiestas patronales de la localidad el pasado mes de mayo. De origen alemán (fue construido en la segunda mitad del siglo XVIII en Hamburgo), tiene un frontispicio de los más hermosos entre los órganos de las islas Canarias. Su primera ubicación estuvo en la Basílica de Nuestra Señora del Pino en Teror. La anunciada sustitución de este órgano en dicha basílica por otro en 1897, animó al entonces párroco de Valleseco a solicitarlo para su templo, argumentando que “esta Parroquia es hija de Teror, a la que estuvo hasta 1846 unida y cuyas limosnas, naturalmente, ayudaron a la adquisición del Órgano que hoy existe en Teror”. Así fue como llegó a Valleseco, pero “en los años sesenta [del siglo XX] enmudeció definitivamente”, informa el Ayuntamiento de esta localidad: “su silencio se prolongó durante más de tres décadas”, hasta que fue desmontado en todas sus piezas y restaurado en el taller de Matthias Schuke en la ciudad alemana de Potsdam.

 

Interior del órgano de la iglesia de Guía durante los trabajos de montaje tras su restauración./ foto Y. M.