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MEDREGAL

Afinidad por los barcos hundidos
Historias del cabotaje / 7

 

El medregal (Seriola fasciata) también es conocido en Canarias como blanquilla, loquillo o sinobiel. En España, su nombre comercial oficial es medregal listado. Más abajo en la misma página, séptimo capítulo de Historias del cabotaje del escritor majorero Andrés Rodríguez: "Mucha alfalfa y poco trapo en el Guanchinerfe".

 

'SERIOLA FASCIATA'

 

Afinidad por los barcos hundidos

Por José A. González y José I. Santana
(Instituto Canario de Ciencias Marinas)

DESCRIPCIÓN
Cuerpo ovalado, alto y algo comprimido. Dientes muy pequeños dispuestos en bandas en ambas mandíbulas. Aletas dorsal y anal con espinas en su parte anterior y radios blandos en la posterior. Pedúnculo caudal estrecho y con surcos. Cola en V. Escamas pequeñas, lisas al tacto.

COLORACIÓN
Dorso oscuro (rosado o violeta), lados más claros y vientre blanco o plateado (en peces mayores de 20 cm).

BIOLOGÍA
En Canarias, donde es común, los adultos viven en el fondo o en la superficie de aguas costeras (1-400 m), principalmente en la vecindad de veriles y bajones; tienen afinidad por los barcos hundidos. Los juveniles viven en aguas superficiales tanto en mar abierto como en la costa (en donde son atraídos por objetos flotantes, quizá buscando alimento y sombra). Forma pequeños cardúmenes. Hábitos carnívoros, alimentándose sobre todo de cefalópodos y peces.

TAMAÑO
Talla máxima 75 cm, a la horquilla (casi 5 kg); comercial desde 35 cm (1,1 kg). Talla mínima regulada en el caladero canario, no consta.

INTERÉS PESQUERO
En Canarias se pesca con aparejos de anzuelo (liña, curricán y palangre) y nasas. Es objetivo de pesquerías dirigidas (al menos en sectores sur y sudoeste de Gran Canaria, Tenerife y La Gomera) en verano y otoño. Nivel de explotación moderado-alto. Interés comercial elevado.

UTILIZACIÓN Y PREPARACIÓN
Se utiliza en fresco, refrigerado o congelado. Se comercializa entero, fileteado o en rodajas, e incluso las huevas. Se prepara a la plancha, asado, frito, en caldo/cazuela de pescado o encebollado (a la portuguesa).

CARACTERÍSTICAS NUTRICIONALES
Carne rojiza, firme, algo grasienta. Pescado graso (azul), con 5,1% de grasas, 25% de proteínas, 2% de minerales y 3,27% de azúcares. Aporta 158 kilocalorías, 0,20 mg de ácido oleico, 0,28 mg de ácidos grasos omega-3 y 0,046 mg de omega-6 por cada 100 gramos de porción comestible.

MÁS INFORMACIÓN
www.pescabase.org

El medregal que habita las aguas canarias, por su forma y color, se confunde con el medregal negro, el medregal limón y el medregal rosa. La diferenciación entre ellos sólo es apreciada por expertos./ ilustración ANA BAUTISTA-OCEANOGRAFICA.COM

 

HISTORIAS DEL CABOTAJE / 7

 

Mucha alfalfa y poco trapo en el ‘Guanchinerfe’

Por Andrés Rodríguez Berriel
(Escritor majorero, nieto del fundador de la naviera tinerfeña Androgon, hijo del capitán del 'Guanchinerfe' y sobrino del patrón del 'Herbania')

La alfalfa fue otro monocultivo majorero que dio un gran desarrollo al cabotaje interinsular. Este renglón económico de la isla de Fuerteventura nació con la construcción de los puertos capitalinos de La Luz y Las Palmas y de Santa Cruz de Tenerife, donde la mano de obra majorera y conejera, de emigración obligada por los años de sequía y de ruina, obligan a emigrar al padre e hijos mayores. Una vez afincados en La Isleta y Guanarteme, o en La Cuesta y Taco, traían al resto de la familia, compuesta por la mujer, los hijos menores y la jaira, una cabra estabulada o de corral que se criaba con las horruras (desperdicios) de la casa y algún puño de alfalfa y daba la leche para la familia. Así, tanto en Las Palmas como en Santa Cruz, la cabra majorera se va imponiendo en las azoteas y solares de ambas ciudades, menos en el centro de Santa Cruz, que conservaba la tradición de las lecheras que señaló Nijota: “Lechera de Los Rodeos / a ninguna se iguala / quien fuera el airoplano / pa’dirte arrastrar el ala”.

Esto hace que en Fuerteventura se introduzca el molino americano (de la marca Aeromotor-Chicago, fabricado en Argentina, y otras como Samson, Clímax y J. P. Alonso). Era un tipo de molino para pozos de profundidades cortas (entre 5 y 30 m), donde se encontraba en aquellos años el nivel freático en la isla, de agua salobre que rondaba los 3 gr de sal/litro pero buena para el cultivo de la alfalfa. Los grandes valles del sur y centro de la isla se convierten en plantaciones de alfalfa, en eras, con riego a manta --dos al mes-- y corte mensual, secada al sol y empacada en fardos de entre 120-150 kilos, cargadas al totizo por hombres de los de gofio y cebolla.

En camionetas
Era transportada en camionetas hasta el muelle de Gran Tarajal y en camellos a playas como Giniginámar y Tarajalejo, y estibada en bodegas o cubertadas con vigas sobre las amuras, volando sobre el mar (el largo de una paca a babor y estribor) en tiempo bonancible; hasta tres pacas de altura sobre amuras y recogiendo las botavaras de la mesana y la mayor, acortando trapo, pero aumentando carga, porque no era pesada, pero sí de mucho volumen. Incluso se dejaba hueco, para estibar en Morro Jable los fardos de albacora salada y sacos de viejas secas, jareas, pejines y majuga o majoreros muertos, pulpos y potas secas, y las cajas de botellas de marisco en vinagre (mejillones, lapas, patacabras, orejas, burgaos, pulpos), todo ello para el conduto con el gofio del conejero y el majorero.

Aún me vienen a la mente los viajes en verano en el Guanchinerfe, sobre la alfalfa, con su olor característico y comiendo pejines o pota seca y oyendo los cuentos de marineros y pasajeros, hasta que, en el cambio de guardia, uno de los marineros me escoltaba hasta la camareta. Al llegar a destino, los mayoristas repartían las pacas por las tiendas de aceite y vinagre de los barrios, que vendían al menudeo o puños de 3 a 4 kilos (de ahí la expresión “echarle un puño a la baifa”).

Cabras de azotea
Muchas de esas cabras de azotea las traían desde Europa mayordomos o marineros de los barcos fruteros, y cogían macho por un señor de Guanarteme (en Las Palmas), bajito, jorobado, de largos mostachos, pariente del libertador Maceo, que tenía tres o cuatro garañones y los llevaba ofreciendo sus servicios pregonando “¡Señora!, ¿quiere macho?”. Los baifos que nacían eran enviados a Fuerteventura. Tres factores influenciaron en la raza de la cabra majorera actual: el cruce de las cabras europeas de mucha producción con la cabra majorera autóctona, resistente y de poca comida; el sistema tradicional de los cabreros aborígenes, que todavía se practica, de intercambiar sementales entre zonas de la isla para evitar la degeneración por endogamia y utilizar baifas de las jairas de azotea; y que durante 30 años Jamete compró todos los pilfos (animales viejos) de la cabaña majorera para revenderlos en el Sahara.

El monocultivo de la alfalfa termina cuando la leche en polvo de “nuestros amigos de los Estados Unidos” sale de las escuelas y se empieza a empaquetar y vender, y el alcalde Ramírez Bethencourt prohíbe las cabras en azoteas y solares.

 

Proa del ‘Guanchinerfe’, navegando cerca de puerto, a motor y con las velas recogidas./ foto CEDIDA POR FAMILIA RODRÍGUEZ BERRIEL

 

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