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CARABINERO

Animal primitivo de excelente carne
Yo fui en el correíllo / 5

 

Entre los mariscos canarios de profundidad destaca el carabinero (Aristaeopsis edwardsiana). Su etimología genérica procede del latín aristam (arista) y del griego opsis (vista), en referencia a la morfología del caparazón (con aristas bien desarrolladas) y al gran tamaño de sus ojos. Carabinero es su nombre oficial en España; en portugués es denominado carabineiro-cardeal. Más abajo en la misma página, el testimonio de quienes viajaron en los populares correíllos ofrece el relato del timplista Totoyo Millares: "Polizón a bordo rumbo a Tenerife".

 

'ARISTAEOPSIS EDWARDSIANA'

 

Animal primitivo de excelente carne

Por J. A. González, J. I. Santana y grupo de Biología Pesquera
(Instituto Canario de Ciencias Marinas)

DESCRIPCIÓN
Crustáceo decápodo de la familia de los Aristeidos. Presenta la morfología general de una gamba. Cabeza grande, provista de un rostro (cuerno) alargado en forma de aguja y algo recurvado hacia arriba en hembras. El borde superior del rostro con tres dientes en la base. Caparazón con numerosas aristas notorias. Ojos bien desarrollados, en el extremo de un pedúnculo. Abdomen (cola) con una arista longitudinal rudimentaria sobre el dorso del segundo segmento; otra arista bien desarrollada hacia atrás terminando en un fuerte diente en el extremo posterior de los cuatro últimos segmentos. De los tres pares de apéndices comedores, el segundo está muy desarrollado y es plumoso por la presencia de numerosos pelos (setas). De los cinco pares de patas marchadoras, los tres primeros terminan en pinzas. Los cinco pares de apéndices abdominales están bien desarrollados y son utilizados en la natación. De los seis segmentos abdominales, el sexto carece de apéndices y termina en un abanico caudal (con dos urópodos nadadores y un fuerte estilete o telson). Color rojo brillante o escarlata.

BIOLOGÍA
Habita en todos los océanos entre 42º N y 25º S (circuntropical). En el Atlántico oriental: desde Portugal, Marruecos y Sahara Occidental hasta Namibia y Sudáfrica, incluidas las islas Azores, Madeira y Canarias. Ausente del Mediterráneo. Forma enjambres de individuos que de día y de noche se desplazan por encima del sustrato, a temperaturas de 5-8º C. En Canarias, donde es frecuente, vive ligado a fondos fangosos, fango-arenosos y arcillosos en aguas profundas del talud superior, desde 219 m hasta 1.850 m de profundidad (habitualmente entre 800 y 1.050 m). Crecen hasta 120 mm de longitud de caparazón y unos 250 g de peso fresco. Las hembras poseen receptáculos de esperma (thelycum) en el vientre, entre el último par de patas. Los machos tienen el primer par de apéndices abdominales transformados en una estructura (petasma) que utilizan para depositar los sacos de esperma (espermatóforos) en el thelycum, en donde el esperma permanece hasta que la hembra suelta sus huevos. Los carabineros, como las gambas y langostinos, son animales primitivos: los huevos fecundados son abandonados a su suerte en el mar. De los huevos nacen larvas que pasan una larga metamorfosis, que requieren tanto de aguas oceánicas como salobres. Carnívoros, son depredadores muy activos que se alimentan de otros crustáceos (camarones y cigalitas ciegas) e incluso de pequeños peces y cefalópodos.

INTERÉS PESQUERO
En el marco de los proyectos Interreg III B Pescprof I-III (2003-2007) se ha demostrado la presencia de poblaciones de moderada importancia en Canarias, Madeira y Azores, realizándose capturas esporádicas con nasas de fondo, sobre todo durante la pesca experimental de cangrejo rey (Chaceon affinis). Hoy día algunas embarcaciones del Puerto de las Nieves, en Agaete (Gran Canaria), lo capturan y comercializan con cierta frecuencia. En Canarias, la discreta abundancia de este recurso no justifica una pesquería dirigida, aunque en una futura actividad marisquera sobre cangrejo rey sería una especie acompañante muy apreciada y de alto valor comercial. En el ámbito de otro de nuestros recientes proyectos piloto experimentales (APE 36-37, 2005-06), con artes de arrastre en los fondos profundos (800 a 1.500 m) de las vecinas costas de Marruecos y Sahara Occidental, ha resultado ser un recurso abundante y ampliamente distribuido.

UTILIZACIÓN Y PREPARACIÓN
Carne blanquecina-rosada y relativamente consistente, de excelente calidad. Se puede utilizar en fresco, refrigerado o congelado. Se comercializa entero o en colas. Generalmente se prepara a la plancha muy poco hecho y proporciona un excelente aceite para usos culinarios.

MÁS INFORMACIÓN
www.pescprof.net

 

Jamás observaremos una hembra con la carga ovígera incubándose en su abdomen como ocurre con los camarones, ya que el carabinero abandona a su suerte los huevos fecundados./ ilustración ANA BAUTISTA Y ROSA D. MEDINA-OCEANOGRAFICA.COM

 

YO FUI EN EL CORREILLO / 5

 

Polizón a bordo rumbo a Tenerife

Por Luis Millares Sall (Totoyo)
(Timplista, fundador de la primera Academia de Timple del archipiélago)

Uno de los correíllos –buque de pasajeros y carga– de los servicios entre islas de la compañía naviera Aucona, llamado León y Castillo (hablamos del año 1947), compañía donde por cierto trabajaron como funcionarios mis hermanos Agustín, Juan Luis y José María, me trae recuerdos nostálgicos de mis tiempos de niñez y, sobre todo, de la gran pasión de mi vida por la aventura que supone el navegar. Hasta tal punto que logré uno de mis sueños con tan solo 12 años. Mis lecturas en esa época, con la salvedad de los deberes que traía de mi recordado colegio Viera y Clavijo, eran siempre y hasta la saciedad las obras de Daniel Defoe, Julio Verne, Alejandro Dumas, Mark Twain y otros que pasaron por mis manos. Casi siempre me llegaban por mi querido primo Chipi (Carlos Hernández de Resko), muerto en plena juventud al igual que su padre Carlos Hernández Millares, que también murió joven.

La lectura de estas obras la prolongaba hasta las tantas, habida cuenta de que la persona que compartía conmigo habitación en casa no era otro que mi hermano Agustín, y con su tabaquismo y la escucha de Radio Pirenaica durante la madrugada “no había ni modo” (como dirían mis primos mexicanos). Todas estas lecturas y el deseo de vivirlas me llevó un día a la conclusión de que tenía que hacer algo y así lo hice.

Complicidad de Chipi
En las vacaciones de Semana Santa me ingenié la manera con la complicidad de Chipi. Ya me había quedado en su casa en otras ocasiones, así que estuvo presente ante mis padres cuando les pedí una vez más si me podía quedar con él, pero esta vez dos noches, a lo que mis padres accedieron gustosísimos. A Chipi le temblaban las piernas cuando salió conmigo de casa. Nunca me olvidaré de aquella mochila vieja (de alguno de mis hermanos) que requisé para meter en ella una muda y mi timple, que iba conmigo a todas partes, más las cinco pesetas que guardaba en mi monedero, aún sobrantes de las 50 que había cobrado de las clases que ya impartía desde los 10 años a alumnos como Juanito Alonso, Mimina de la Peña, Otilia González, Amparo Guerra, Pepín Belón, Juan José Culato y otros, que fueron mis primeros alumnos de los 48 mil que pasaron por mis manos entre 1945 hasta el pasado 2004.

Y sigo. Cogimos la guagua. Chipi se bajó en Ciudad Jardín y yo continué hasta el muelle de Santa Catalina, acercándome al barco que tanto ansiaba tomar para irme a Tenerife. Sentado en uno de los tantos bultos que esperaban ser embarcados, pasé casi tres horas… hasta que comenzó la llegada de pasajeros con sus familias, más las cargas en unas planchas de madera con dos grandes ruedas tiradas por mulas, tartanas y algún que otro coche pirata de techo de lona que en esa época llamaban taxi.

Mucha gente ya tenía pasaje comprado en las oficinas de Aucona S.A. y otros los compraban a pie de escala en el momento antes de salir. Yo seguí esperando a que todo esto concluyera y, por fin, sonó el último aviso de salida con unos estruendosos y ensordecedores escapes de vapor blanco que salían de la chimenea. Suelta de amarras. Aquello a mi me parecía un trasatlántico. Inició su separación del muelle muy lentamente y yo, atrevido de mí, con mis ojos puestos en algún que otro camarero, que se retiraba al interior para atender en el diminuto mostrador-cafetería las peticiones de los recién pasajeros. Fue entonces cuando realicé mi lanzamiento, casi suicida, desde el borde del mismo muelle hasta la barandilla de cubierta por donde momentos antes habían subido todos; la separación era ya de un metro, más o menos… Pero salté y me aferré heroicamente a uno de los barandales, pasando rápidamente a cubierta y sentándome bajo una de las lanchas salvavidas con un susto de muerte.

Pasó lo más difícil y yo ya era feliz en aquel cascarón llamado barco; comenzaba a sentir los meneos del mismo cuando asomaba por la punta del muelle Grande: proa abajo… popa arriba… babor arriba… estribor abajo… y así hasta Santa Cruz, puerto de Tenerife, durante ocho horas y media. Qué gozo navegando en aquellos correíllos que hicieron historia entre nuestras islas, a pesar de la incomodidad de ir tumbado en cubierta, sin más abrigo que el calor de otros que me acompañaban en esa aventura, que por no tener dinero pagaban pasaje de cubierta. (Continuará)

El vapor ‘León y Castillo’ (gemelo del ‘La Palma’) saliendo del puerto de La Luz en 1937./ foto MANUEL MARTÍN (ARCHIVO PELLAGOFIO)