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Pellablog 2010 Semana 36 (6 septiembre) > Un año sin José María Millares

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Edición semanal digital de la revista Pellagofio
PELLABLOG
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► PORTADA VIRTUAL
• Ingenieros ingleses, rayos y una yegua en la Casa del Agua
La octava cita con la serie Lecturas de Verano 2010, con materiales rescatados de la Hemeroteca Yuri Millares, explica uno de los episodios de la creación de la red de agua de abasto para la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. De ello se encargó una compañía inglesa hace un siglo, creando una red de conducciones y depósitos desde las cumbres de la isla. En esa infraestructura estaba la Casa del Agua de La Lechuza, a medio camino entre el origen del agua y el lugar de destino. De cómo vivían y trabajaban allí isleños y británicos (éstos últimos como se estuvieran de safari, durmiento en catres, pero comiendo en vajilla inglesa con cubiertos de plata en mitad de un monte) trata el reportaje que ilustra el PELLABLOG de esta semana.
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SÓLO UNAS PALABRAS COMENTARIO DEL EDITOR
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Un año sin José María Millares Sall
• Se cumple el primer aniversario del fallecimiento del último Premio Canarias de Literatura
El 8 de septiembre de 2009 falleció uno de los grandes poetas canarios, José María Millares Sall. Ese mismo año había recibido el Premio Canarias de Literatura, del que pudo disfrutar el acto de entrega y pronunciar su discurso. No llegó a ver, en cambio, cómo el stand de Canarias en la Feria del Libro de Frankfurt se le dedicaba a él, o ver publicados sus últimos libros que estaban en imprenta. Nuestros lectores tampoco han podido leer aún la última entrevista y sesión de fotos que realizó, en exclusiva para PELLAGOFIO, unas semanas antes de decirnos adiós para siempre. La edición en papel de la revista ha sufrido lo innombrable en el marco de una situación de grave crisis económica y de la falta de apoyo generalizada (empresarial e institucional) a los proyectos que llevan la palabra Cultura y Calidad en su frente. Pero no nos rendimos... y pronto volveremos a hablar de esta revista (esperemos que para bien) y traer a nuestro querido José María a sus páginas.
ESCRIBA SU COMENTARIO SOBRE ÉSTOS TEMAS O CUALQUIER OTRO ASUNTO
en la dirección: buzon.pellagofio@gmail.com O TAMBIÉN AL PIE DE ESTA PÁGINA
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► HISTÓRICO DE LA EDICIÓN SEMANAL
• La última entrevista
José María Millares Sall, fallecido el 8 de septiembre de 2009, había realizado en agosto su última entrevista y sesión de fotos. Fue para la edición mensual de la revista PELLAGOFIO. Lo recordamos en PELLABLOG 36/2009 con algunas fotos que se hicieron durante la sesión para la revista. El poeta ya ha protagonizado otras informaciones que hemos ofrecido en esta edición semanal, entre ellas su discurso íntegro al recibir el Premio Canarias de Literatura 2009, el 30 de mayo. (Para acceder, haga clic sobre la imagen de portada.)
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► HISTÓRICO DE LA EDICIÓN MENSUAL
• La raza más antigua de vacuno en Canarias y el toro Esmeraldo
La sección Historial Oral de PELLAGOFIO tuvo un mes un protagonista singular. El criador de vacas de la tierra, Venancio Suárez lo señala: el toro Esmeraldo, uno de los ejemplares de raza más antigua que hay en las islas: lo explica por su color atigrado similar al de los perros bardinos. Esta mole de una tonelada y media de peso se deja conducir mansamente por su amo, en las medianías de Moya (Gran Canaria). (Para acceder, haga clic sobre la imagen de página.)
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Acceso rápido a otros contenidos en este PELLABLOG:
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► INVESTIGACIÓN PENDIENTE
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“El aparato policial franquista era la primera e inmediata expresión del terror impuesto por la dictadura”
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¿Dónde está toda la documentación policial del aparato de represión franquista durante la guerra civil y la dictadura? Gran parte de ella ha desaparecido o ha sido destruida. Es el tema que lleva a Carlos Jiménez Villarejo, ex fiscal Anticorrupción, a escribir en Público (5-IX-2010): “Algunos historiadores sostienen que parte del archivo documental fue destruido, durante la Transición ante el riesgo de tener que responder de los innumerables delitos que habían cometido y siguieron cometiendo hasta el final del régimen, con el propósito de garantizar su impunidad. Así lo reconoció el gobernador civil de Barcelona Salvador Sánchez Terán cuando justificó la destrucción de los archivos del Movimiento y la Falange porque ‘olían a un pasado remoto”.
ENLACE con el artículo de Carlos Jiménez Villarejo “Una investigación pendiente” en la edición web de Público:
publico.es
► REVOLUCIÓN VERDE VERSUS AGRICULTURA ECOLÓGICA
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“Se pueden obtener productos de alta calidad y saludables sin tener que recurrir a un arsenal de pesticidas”
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El especialista en Agroecología de la Universidad Estatal de Washington (EEUU), John Reganold, es el autor de la frase que se destaca sobre estas líneas, tras realizar un estudio comparativo entre los cultivos mal llamados tradicionales y los de la agricultura ecológica, con resultados más favorables a la segunda en cuanto a calidad de productos. Forma parte de un artículo del diario Público (5-IX-2010) que, de todas maneras, advierte que “un estudio de la Universidad de Leeds (Reino Unido), publicado en Ecology Letters, asegura que para producir la misma cantidad de comida mediante técnicas ecológicas, es necesario duplicar la cantidad de superficie respecto a la agricultura tradicional. ‘Este es un lujo que no nos podemos permitir bajo las crecientes demandas alimentarias de la población’, asegura el responsable de la investigación, Tim Benton”.
ENLACE con el artículo “Los fallos de la ‘revolución verde” en la edición web de Público:
publico.es
Octava entrega de la serie Lecturas de Verano 2010, ahora en la Casa del Agua de La Lechuza (Gran Canaria), donde los británicos tenían cocinera, su propia loza y cubertería de plata cuando el abasto de agua de la ciudad de Las Palmas estaba en manos de una empresa inglesa.
Agua de la cumbre con planos ingleses
El desarrollo y crecimiento de la ciudad de Las Palmas a principios de siglo [XX], llevó hasta las zonas altas del interior insular a quienes en aquel momento dominaban una parte importante de la economía local: los ingleses [denominación genérica que en las islas se sigue dando a los británicos]. Su rastro es fácil de seguir en el ascenso por Madroñal y La Lechuza hasta las hoyas del Gamonal y de Camaretas, ruta que escogieron para trasladar el agua de la cumbre hasta la capital, por las construcciones que levantaron en el más puro estilo inglés. A una de esas casas de trabajo para los técnicos y residencia para vigilantes, se la conoce, naturalmente, como la Casa del Agua. Está en La Lechuza, rodeado de un mini pinar y con sus paredes descoloridas.
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Casi un siglo
Hace casi un siglo que los ingleses construyeron la Casa del Agua, en La Lechuza, hoy un barrio de la Vega de San Mateo; entonces, un lugar deshabitado a medio camino entre las galerías y nacientes de agua de la cumbre y la ciudad de Las Palmas.
Profundo rumor de agua
Rodeado de un pequeño pero frondoso pinar, la casa apenas se ve si no es acercándose a poca distancia de ella. Allí parece que languidece esta construcción de estilo inglés, con sus viejas paredes sin conocer una capa de pintura hace años, mientras un profundo rumor de agua en movimiento se deja escuchar constante y monótono desde las cantoneras.
El vigilante y su familia
Sus actuales inquilinos son Juan Sosa Suárez, el vigilante jurado, y su esposa Josefa Díaz González, que llegaron de Artenara hace 23 años. “Vivimos con mi hija y mi nieto y un hijo soltero”, explica ella. “En Artenara mi marido era capataz de los pinos con Icona y después le ofrecieron esto”, añade caminando por los alrededores de la casa, pisando toda la pinocha que cae de los árboles, mientras espera que regrese su esposo de visitar otras instalaciones en el Gamonal. “Yo me hallo más en Artenara, donde nací”, reconoce, “pero allí el invierno es horroroso”.
Un frío que quita el sueño
La dureza del clima, sin embargo, también se sufre en La Lechuza, a juzgar por las primeras palabras de Juan al llegar: “Aquí en invierno no hay quien duerma del frío que hace”. Lo que no quiere decir que eche de menos su pueblo natal. “Me costó una enfermedad de entrada el venir, pero ya no me gusta Artenara para estar fijo”.
Jubilado en cosa de días
A punto de jubilarse en cuestión de semanas, en lo que piensa ahora es en trasladarse a un lugar de temperaturas más templadas. “Me voy a Arucas, que ya me he cansado de pasar frío”.
Huellas de la humedad
Frío y humedad que han dejado su huella en la casa con el paso de los años, no sólo en su descolorido color rosa del exterior; también en el interior, donde paredes y techo aparecen desconchados en algunos lugares.
Baldes de goteras a diario
“En el régimen anterior la casa se pintaba todos los años”, dice Juan. Hace tres o cuatro años “sacaba varios baldes de agua diarios por las goteras”, dice Josefa por su parte, “pero pusieron madera nueva en los tejados y ya no se moja”. Así pues, no ha tenido que recurrir más a los plásticos los días de lluvia. “Es que en el piso de arriba la madera se mojaba y se cuarteaba”.
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Cantoneras Lechuza, dice en el exterior de esta habitación en unos azulejos azules. Aquí llega el agua de la cumbre a gran velocidad y se calma antes de continuar su camino.
“El agua la cogemos de una tubería más arriba, porque si la tomábamos de la cantonera salía con mucha fuerza por el baño”.
“Para beber es formidable”.
 Páginas originales del reportaje, publicado por Yuri Millares en diciembre de 1994 en el diario 'La Provincia', en el marco de la serie Aquí al Lado.
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El vigilante, Juan Sosa, muestra uno de los respiraderos en forma de cohete del depósito por donde sube el rumor del agua.
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Respiraderos en forma de cohete
Si ya no entra agua en la casa, sí pasa junto a ella, aunque canalizada. En la trasera de la vivienda otra construcción tiene unos azulejos azules para indicar qué se esconde tras sus húmedas paredes: “Cantoneras Lechuza”. Desde ahí el agua pasa al depósito cubierto que hay frente a la casa, identificable con su manto de césped por los respiraderos en forma de cohete.
La fuerza del agua
La cantonera, que frena el agua en su bajada desde el Gamonal, sin embargo, no le vale a Juan como toma de agua para el abastecimiento de la vivienda. “El agua la cogemos de una tubería más arriba, porque si la tomábamos de la cantonera salía con mucha fuerza por el baño”.
Controles de calidad
Y añade: “Para beber es formidable”. Y para controlar que siga así de “formidable”, la empresa Emalsa, sucesora de la explotación del servicio al propio Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, “envía todos los miércoles a un señor a cambiar los gráficos y a llevarse agua para analizar”.
Nivel del agua en la cantonera
Los gráficos marcan el nivel del agua que registran los linígrafos en la cantonera, una habitación llena de plantas donde todavía cuelga de una pared un amarillento papel, con cristal y marco de madera, para indicar la “Guía y norma de conducta del personal”, firmado el 30 de julio de 1963 por el ingeniero-director gerente del Servicio Municipal de Abastecimiento de Agua de Las Palmas, Agustín Cabrera.
Cuando venía turbia, se desviaba
Juan se encarga de vigilar la finca y atender el jardín, porque la cantonera “va sola”. Con el agua bajando permanentemente, “en invierno el zumbido da hasta miedo”, dice del rumor que produce en su constante paso y que en verano se reduce en función de la menor cantidad de agua que baja. Antes, cuando venía turbia por culpa de las lluvias o por cualquier otra razón “se desviaba fuera; ahora no, porque queda recogida en la presa de la villa de Santa Brígida”.
Abel nació en la casa en 1930
Dos han sido los guardianes que ha tenido la Casa del Agua a lo largo de su historia, paralela al discurrir del siglo XX, antes de que tomara el relevo Juan Sosa. El primero que llegó, Manuel Cabrera, estuvo poco tiempo. Enseguida llegaría Bernabé Pulido Falcón para una estancia de 40 años. De esa extensa etapa guarda su hijo Abel numerosos y curiosos recuerdos. “Yo nací en esa misma casa en el año treinta”.
Concesión por 40 años
Abel Pulido conoció, pues, la Casa del Agua cuando el servicio de abastecimiento de agua a la capital grancanaria estaba aún en manos de la compañía inglesa que construyó las infraestructuras de la red de abasto. Una concesión que era por 40 años, pero que estuvo en manos británicas menos tiempo, antes de pasar a control directo del Ayuntamiento de Las Palmas cuando era alcalde Ramírez Bethencourt.
Un rayo inutilizó el teléfono
En la casa instalaron un teléfono de manivela que funcionaba por centralita, “pero cayó un rayo en Hoya Troya y dejó de funcionar para siempre”.
Caravana de mulas con ruedas
El acceso a la zona en las primeras décadas del siglo debía hacerse a pie desde el casco de San Mateo. O en bestias. En la propia Casa del Agua, ubicada en una zona que desde entonces se conoce como lomo de los Ingleses, había una yegua para ir a recoger al pueblo a los visitantes. “Si venían muchos, se alquilaban más animales y se formaba una caravana”. Unas mulas “arrastraban las tuberías de hierro fundido para instalar las conducciones”, añade Abel, “y se le ponían unas ruedas para subir por el camino”.
Water Company of Las Palmas
De la existencia de la yegua se acuerda perfectamente este hijo del vigilante que, con 20 años de edad, también entró a trabajar para la compañía, “que tenía su nombre en inglés, Water Company of Las Palmas o algo así”.
La yegua en una zanja
Del animal no recuerda su nombre, “y eso que una noche se soltó y se cayó en una zanja yendo al Gamonal, porque se sabía el camino, y mi padre salió a buscarla, llamándola por su nombre una y otra vez hasta que la yegua contestó relinchando”. De niño, además, comprobó cómo le ardía la piel cuando hacía alguna travesura, “porque mi madre me pegaba con la fusta”.
Fusta para la yegua ...y el niño
En lo lomo de los Ingleses no había más casa que la de la compañía y otra “de piedra, una casita, donde vivía una mujer sorda”, hace memoria Abel, “y recuerdo que decía: ‘Me gustaría tener unos zapatos que les sonaran las suelas”. Por eso, las únicas visitas que llegaban hasta ese apartado rincón era la de los técnicos que chapurreaban el español, “porque mi madre les entendía y ella no sabía inglés”.
Jardines ingleses y un bosquecillo
La casa ofrecía en esa época un aspecto inmaculado, con sus paredes cuidadosamente pintadas y los jardines primorosamente podados. El bosquecillo de pinos que hoy crece frondoso en torno a la vivienda los plantó Bernabé Pulido, de quien recuerda su hijo Abel el comentario que hiciera su progenitor en una ocasión: “Dicen que el que planta un pino no lo ve grande, pero yo los he visto crecer”. No en balde, pasó muchas décadas al cuidado de la finca.
Los planos, en la buhardilla
Los técnicos ingleses frecuentaban las instalaciones, traían sus herramientas y materiales “y muchos planos, que guardaban en la buhardilla de la casa”. Subían la escalera de madera que todavía se conserva y en al parte alta de la vivienda, sobre una mesa, los desplegaban.
Cocinera, vajilla y cubertería de plata
Y como ingleses que eran, hicieron gala de la fama que tienen por su apego al protocolo, refinada educación y tradición. Por eso tenían en la Casa del Agua una cocinera, Carmita, sólo para atenderlos a ellos cuando tenían que alojarse en uno de sus viajes de trabajo. Ella les servía cuidados platos en los que abundaba el fiambre, en una loza especial que trajeron de su país y sobre la que utilizaban su propia cubertería de plata.
Catres de viento
Finos y delicados a la mesa, pero prácticamente en el dormir, por la noche desplegaban sus catres de viento (una lona con patas en cruz en cada extremo) cual aventureros en pleno safari.
Tejas no, tejas sí
La construcción de la casa se hizo con piedra y madera como elementos fundamentales. Sin embargo, para el tejado no se utilizó la habitual teja árabe, sino unas tablas pequeñas planas que se cambiaron hace poco por tejas, evitando que se filtrara el agua. Ahora la teja se encuentra cubierta de pinocha que cae de los numerosos pinos que desde hace 80 años rodean la finca, porque Juan, a punto de jubilarse, no está en edad de encaramarse al tejado a limpiar la pinocha. Sí puede cuidar el jardín, donde ya no lucen los setos recortados de antaño.
Mauricio Black y sus piernas rotas
“Mauricio Black fue el último gerente inglés que tuvo la compañía”, sigue inmerso en sus recuerdos Abel. “Después de la guerra mundial se fue y nunca más volvimos a saber de él, desde que se rompiera las piernas en un accidente”, ya en suelo europeo.
Catres de viento
El servicio pasó después, como hemos explicado, a manos municipales, con “Agustín Cabrera como ingeniero jefe, quien mandó hacer las cantoneras, pues antes sólo había el depósito y la casa”. Con la cantonera el agua llega al depósito más “tranquila”, pues las hileras de paredes de aquélla la frenan “hasta que ya cae muerta tras los muros”.
Pista de tierra versus bestias
Los años 60 cambiaron la vía de acceso a la zona, pistas de tierra se abrieron camino por La Lechuza camino del Gamonal, permitiendo la llegada de vehículos que sustituyeron a caballos, yeguas y mulas.
Agua del grifo y whisky
El agua, entretanto, ha seguido llegando sin interrupción al municipio de Las Palmas de Gran Canaria. “En Tafira, para el whisky, sólo tenían que poner el vaso bajo el grifo”, bromea Abel al resaltar la calidad, que se mantiene, de esta agua.
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“En invierno el zumbido da hasta miedo”.
Con la cantonera el agua llega al depósito más “tranquila”, pues las hileras de paredes de aquélla la frenan “hasta que ya cae muerta tras los muros”.
“En Tafira, para el whisky, sólo tenían que poner el vaso bajo el grifo”.
Textos: Yuri Millares
Ilustraciones: Fotografías de Sandoval tratadas digitalmente.
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► CANARIAS, INFORMACIÓN Y CULTURA
Juan Capote (derecha), con responsables políticos de la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias. ▼
Un rebaño de 2.000 cabras de Betancuria identificadas como ejemplares de una nueva raza de cabra canaria: de costa majorera
NOTA DE PRENSA. El Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA) y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) presentarán ante la comunidad científica la nueva raza “cabra de costa majorera” en el Congreso mundial de Ganado Caprino que se celebrará en Recife, Brasil, del 18 al 23 de septiembre de 2010.
Este descubrimiento surge de un estudio genético de la cabra majorera desarrollado por investigadores de la Universidad de Córdoba, en el cual se analizó el ADN de varias poblaciones domésticas de las islas Canarias y otras semisalvajes del barranco del Esquinzo y de Betancuria, en Fuerteventura, que determinó que el grupo poblacional de este municipio majorero pertenece a una raza caprina más antigua que el resto de rebaños analizados.
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La nueva raza caprina identificada en Fuerteventura, en peligro de extinción
Un ensayo de caracterización morfológica de la cabra majorera desarrollado por científicos de la Universidad de Las Palmas (ULPGC) y dirigido por el investigador del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), Juan Capote, confirma que estos 2.000 ejemplares de Betancuria pertenecen a una raza ancestral diferente a la majorera.
Con este nuevo genotipo identificado serían cuatro las razas de cabra canaria, la tinerfeña -con sus dos variedades, norte y sur-, la palmera, la majorera y la de costa majorera, que como ha explicado Juan Capote, descienden de un solo rebaño ancestral que fue traído en su momento por los habitantes primitivos del archipiélago.
Capote indicó que, dado el escaso número de ejemplares que integran esta raza, debe ser considerada en peligro de extinción, por lo que, según apuntó, deben intensificarse las acciones para su conservación.
La cabra de costa majorera, más pequeña y con la cabeza más corta que la majorera, es un animal de producción cárnica y no lechera, que se adapta fácilmente a las condiciones extremas y en cuyo pelaje predominan los colores blanco y negro.
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► ESTA SEMANA, EN NUESTRA RED
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Bodegas Monje, premio Tenerife Rural a la Innovación Empresarial y Sostenible.
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◄ vinos de Canarias
▼ senderos de Canarias
La rehabilitación de los senderos de la isla de Lobos, completada.
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‘CanariTapa’, presentación única y original del recetario tradicional canario de tapas y enyesques.
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