Blog de la revista Pellagofio (nº 07-2015, 16 de febrero)


Edición semanal digital de la revista Pellagofio

 

Incluye el reportaje...
Recordando
al camello en Lanzarote

 

PORTADA VIRTUAL
• Monumento en la rotonda

Como colofón a la Semana Cultural del Camello, organizada por la Consejería de Agricultura y Ganadería del Cabildo de Lanzarote (16 al 20 de febrero), la rotonda de la carretera LZ-30 de Uga con Femés y La Geria cuenta a partir de esta última fecha con el Monumento al Camello, una escultura del artista lanzaroteño Paco Curbelo que representa a una familia de estos animales, presentes en la vida cotidiana e inseparablee de los trabajos del mundo rural de esta isla desde los tiempos de la Conquista. Una rotonda donde también se ha acondicionado un espacio con paneles explicativos. En este PELLABLOG reproducimos algunos textos sobre lo que ha significado el camello para la historia de la isla y de sus habitantes.

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LA REVISTA PELLAGOFIO EN NUESTROS ARCHIVOS

HISTÓRICO DE LA EDICIÓN SEMANAL
• La papa cría en Lanzarote

Lanzarote y Fuerteventura desarrollan en sus territorios sendos proyectos para cultivar a la “papa cría” o “criada” (trufa del desierto). En este PELLABLOG se cuenta la experiencia desarrollada en Lanzarote. (Para acceder, haga clic sobre la imagen de página.)

HISTÓRICO DE LA EDICIÓN MENSUAL
• El dromedario africano en Canarias

La revista antecesora de PELLAGOFIO dedicó uno de sus números al dromedario africano que llegó a Canarias tras la conquista castellana, convirtiéndose en elemento fundamental de la vida cotidiana de los isleños para los trabajos más duros: “A fuerza de camellos”. (Para acceder, haga clic sobre la imagen de página.)

FRASES

DIETAS TAN FAMOSAS COMO INÚTILES

“La dieta paleolítica se compone de alimentos disponibles en la época de las cavernas, cuando la esperanza de vida era de 30 años”

“A continuación, desmentimos las cinco dietas más populares y le contamos por qué no son la mejor opción para un plan de adelgazamiento (en ocasiones, incluso son la peor)”, se explica en el artículo “Si quiere adelgazar, no siga estas dietas” (El País, 10-II-2015): las depurativas no cumplen el objetivo, las monotemáticas rompen el equilibrio, las hiperproteicas maltratan el riñón, las macrobióticas carecen de rigor científico, el crudiveganismo es una opción vital no un plan de adelgazamiento.

ENLACE con el artículo “Si quiere adelgazar, no siga estas dietas” en la edición digital de El País:
Haga clic aquí

 

EL REPORTAJE DIGITAL

Con motivo de la 'Semana Cultural del Camello' (16 al 20 de febrero), reproducimos algunos extractos de autores que han escrito sobre este animal y su presencia en Canarias, especialmente en Lanzarote.

 

Recordando al camello en Lanzarote

“Sea el que fuere el momento de introducción del camello en nuestro archipiélago, su origen africano es indiscutible. Hoy mismo es considerable la importación de camellos traídos de la zona de Río de Oro. Entre los labradores de Lanzarote se habla de dos tipos: el moro, procedente de África, y el majorero, de Fuerteventura, donde tienen organizada una cría más o menos sistemática y ganados relativamente numerosos”, explica Luis Fajardo en Tradiciones populares. I. Palabras y cosas, La Laguna, IEC, 1944.

 

Hijo Guelfo, majalulo y téfana
“Es curioso conocer algunos términos de la nomenclatura popular: guelfo es un camellito pequeño; el majalulo ya alcanzó su total crecimiento, pero es joven aún; se llama téfana cada una de las rodillas traseras; la concha es una callosidad enclavada en la parte anterior del pecho. Al cúmulo dorsal de grasa se dice corcova, en ningún caso joroba”, continúa Fajardo.
La camellada
“Una camellada es la prestación gratuita de los camellos de un lugar a favor de un vecino que la solicita para la conclusión de una faena urgente: tiene un cierto carácter festivo y el anfitrión-beneficiario viene obligado a corresponder al servicio con comida y bebida. Dada la aventajada altura que alcanza la corcova (2 m. como mínimo), se hace imposible cargar o descargar el camello estando parado” (parado es estar de pie); es necesario hacerle tuchir: echarse al suelo con la característica flexión de las cuatro rodillas. ¡Tuche! Es la voz exhortativa del camellero (en Fuerteventura dice fuche)”, seguimos leyendo a Fajardo.
Documento audiovisual
“Los camellos desde que llegaron, a mediado del siglo XV, han removido toda la tierra de la isla y se les ve roturar los campos, escribiendo sobre la piel insular dura y sedienta con su firme arado (el sable de madera, que bien dijo Agustín Espinosa); han cargado rofe para enarenar terrenos, piedras para levantar muros y han transportado las vendimias, los vinos y el agua; han sido el socio más rentable del ser humano, y, sin embargo, el más temido, por esa condición de haberse resguardo para sí mismo un trozo de libertad y, hasta diría, un pedazo del derecho a la justicia”, leemos al escritor y jefe del Servicio de Publicaciones del Cabildo de Lanzarote Félix Hormiga...
Cuidado, porque recuerda y persigue...
“...Pues no hay quien lo haya maltratado que duerma tranquilo –continúa Hormiga–, porque cuando el animal recuerda y tiene ocasión va a por él. Por eso está presente en las pesadillas: El camello que te persigue, rabioso y espumeante, dispuesto a aplastarte con su carapacho y que cuando está a punto de hacerlo te despiertas, taquicárdico, interpretando los últimos compases del Bolero de Ravel. Y es que, tiendo a pensar, que la rabia del camello tiene su origen, además de por los castigos sufridos con la intención de pacificarlo, en lo poco que mostramos nuestro agradecimiento a su labor titánica, en esta tierra donde echarse a la boca una fruta supone haber transformado el desierto en un milagro”.

Cartel de la Semana Cultural del Camello que organiza el Cabildo de Lanzarote.


Camellos en Timanfaya, en 1970.


Familia campesina junto a su camello en Lanzarote.

 

Camello majorero.

 

 

Camello con arado
Cita Félix Hormiga a Agustín Espinosa, autor de palabras dedicadas al camello como éstas: “Para ti ―camello con arado, de Lanzarote― mi saludo específicamente militar. Para tus andares despaciosos de general retirado. Para tus gestos de incomprendido. Para tu gran sable de madera, sobre todo. Para ese gran sable arador que sabes arrastrar tan garbosamente sobre la tierra plana de Lanzarote como sobre las alfombras de una gran recepción consular. Con una gracia tan triste que únicamente Charlot podría llamarte su maestro”.
Un gran camellero
“Ya dije cómo el Berrendo, medianero de don José Bethencourt en los bajos de Famara y gran camellero, se emborrachaba y su bestia lo cuidaba tuchéndose contra el viento y la brisa para hacerle el soco y que el hombre no se destemplara de oídos, pulmones y guarguero”, escribe el periodista Leandro Perdomo Spínola...

Camellos con barricas de vino junto al vapor correo atracado en Arrecife de Lanzarote en 1935.

Camellos fuchidos en la calle León y Castillo, en Arrecife de Lanzarote (1910).

Otro gran camellero...
...y continúa: “Hoy le toca el turno a otro gran camellero, que ya también he nombrado: señor José María, de la Vegueta, medianero de mi primo Leandro Fajardo Perdomo y que con el palo en alto dominaba al más fiero de los dromedarios trompudos en invierno, o sea en la época del celo”....
...y una de sus historias
...“Para que ustedes se den cuenta más o menos de lo buen camellero que era Señor José María, voy a relatarles nada más que el viaje a Mancha Blanca un día de la Fiesta de Dolores. Iba montada en la cruz, en lo alto de la joroba bien arrepollinada en la silla, Solita Valdivielso, y a los lados las dos primas hermanas Chona Fajardo y Chona Perdomo, muy contentas las tres del viaje inesperado en corcova de camello. Señor José María, con su varita, guiaba al camello por entre los ventorrillos como si tal cosa, y la gente asombraba de cómo un animal tan corpulento y tan majestuoso con la vejiga por fuera del belfo babeando espuma se le doblegaba y obedecía tan servilmente a aquel hombre esmirriado y chiquitito que apenas parecía un ser humano. Y claro, como era día de Dolores y los ventorrillos hervían de gentes ansiosas de diversión, señor José María, entre invitaciones y saludos aceptó una y otra vez la copa hasta que la agarró; había, sin darse cuenta, cogido la gran tajada. Pero como era hombre muy serio y estrictamente cumplidor, a la hora señalada se dirigió al lugar donde su camello tuchido lo aguardaba y allí estaban las tres mozas, dispuestas ya al viaje de regreso a la Vegueta. Haciendo camino por la carretera, las viajeras se dan cuenta de que el transportista, o sea señor José María, en vez de ir delante del
camello con la soga de la jáquima trincada al puño, va caminando detrás, agarrado al rabo del camello. De repente, el camello que se detiene de golpe, en seco, y miran las viajeras hacia atrás y ven a señor José María en el suelo, procurando levantarse sin poder. Un par de horas tardaron en llegar a la Vegueta, ya que cada vez que señor José María se iba al suelo el camello paraba en seco y esperaba a que se levantara y se agarrara al rabo para seguir su ruta. Al llegar a la casa el camello se tuchó y las viajeras bajaron muy contentas dándole gracias a Dios por haber escapado del peligro, y señor José María, ya algo refrescado de la ventolera de ron que había engullido, en agradecimiento a su camello por el manso comportamiento se montó en él y estuvo galopando por detrás de la era un buen rato, quitándose el sombrero y tirándolo al arenado varias veces”.

 

Recopilación de textos: Gabinete de prensa del Cabildo de Lanzarote.
Fotografías: Yuri Millares y Archivo de Fotografía Histórica de Canarias (FEDAC).

 

 

La viajera inglesa Olivia Stone subida a un camello durante su recorrido por Lanzarote, retratada por su marido John Harris Stone en 1886.

 

 

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