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Blog de la revista Pellagofio (Semana 17, 22 de abril de 2013)

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Edición semanal digital de la revista Pellagofio
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► PORTADA VIRTUAL
• Pastor y agricultor de sol a sol
En esta cuarta entrega de “Gran Canaria trashumante” (avance del libro Los últimos trashumantes de Canarias, que preparan el periodista Yuri Millares y el fotógrafo Tato Gonçalves), los autores visitan al pastor José Gil Mendoza, uno de los últimos que todavía practica el oficio al modo más tradicional del campo grancanario: tiene ovejas trashumantes, cabras y una yunta de vacas y, además, es agricultor. Ordeña a mano, abona moviendo la majada, trilla con las vacas, cría unos cochinos para la casa, incluso se hace su propio gofio que también vende. Un reportaje que aquí, como en los anteriores de esta serie en la edición blog de PELLAGOFIO, está ilustrado con fotografías del propio periodista e investigador Yuri Millares.
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en la dirección: buzon.pellagofio@gmail.com O TAMBIÉN AL PIE DE ESTA PÁGINA
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► HISTÓRICO DE LA EDICIÓN SEMANAL
• Gran Canaria trashumante en acción
La serie “Gran Canaria trashumante” de este mes también realizó algunas trashumancias de modo real, como esta del pastor Juan Alonso, entre La Cruz de Firgas y el cortijo de Galeote en Gáldar. Nueve horas caminando de este a oeste por el norte de la isla. (Para acceder, haga clic sobre la imagen de página.)
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► HISTÓRICO DE LA EDICIÓN MENSUAL
• La trashumancia en Gran Canaria
Primer monográfico que dedicamos a la trashumancia en Canarias, tras algunos años recorriendo el archipiélago. Lo publicamos en 2006 en Ruta Archipiélago, la revista antecesora de PELLAGOFIO. En 2013, siete años después, Pellagofio Ediciones sigue investigando sobre ello en la última isla donde se conserva la actividad: Gran Canaria(Para acceder, haga clic sobre la imagen de página.)
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► 50 JURISTAS CONTRA LOS DESAHUCIOS
“Por comportamientos de las entidades financieras, calificados ya como 'abusivos' en muchas instancias, incluso judiciales, hay personas que están muriendo”
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Un grupo de 50 juristas (jueces, catedráticos, abogados, secretarios judiciales y procuradores) han firmado una carta abierta al resto de profesionales del Derecho en el que respaldan la Iniciativa Legislativa Popular de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, reclamando, como “una obligación moral” y una “cuestión de vida o muerte” la “dacion en pago retroactiva para liquidar una deuda hipotecaria y la paralización de los desalojos, en ambos casos cuando afecten a la vivienda habitual” (Público, 9-IV-2013).
ENLACE con el artículo entrevista “Manifiesto "de vida o muerte" de 50 juristas contra los desahucios” en la edición digital de Público:
Haga clic aquí
José Gil asegura que “no tengo tiempo ni para rascarme la cabeza”, porque además de ovejas trashumantes, cabras y vacas, atiende las tierras. Cuarto de los relatos en los que PELLAGOFIO investiga, visita y comparte jornada con los pastores de Gran Canaria.
No hay tiempo ni para rascarse la cabeza
José Gil Mendoza es de los últimos pastores que todavía practica el oficio al modo más tradicional del campo grancanario: tiene ovejas trashumantes, cabras y vacas y, además, es agricultor. Ordeña a mano, abona moviendo la majada, trilla con las vacas, cría unos cochinos para la casa, incluso se hace su propio gofio que también vende. La primera tarea antes del amanecer es ordeñar a las vacas Maravilla y Aceituna, que describe “negras calzadas de blanco”, en la cueva-alpendre donde también cría “para relevo” a la becerra Pajarita, hija de la primera. Esta primera leche se la echa a los cochinos, “no puedo hacer un queso con esa leche, porque no tengo tiempo ni para rascarme la cabeza”.
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El ordeño, de 12 a 4
Después de atender durante la mañana las distintas tareas de las tierras en el cortijo de El Inciensal (ya que planta papas; cultiva legumbres “de todas clases”; planta “millo cubano y del país”; siembra avena, cebada, centeno y trigo para forraje con semillas de sus propias trillas, “con vacas si es poca cantidad, con el tractor si es mucha”), se dedica entre el mediodía y las cuatro de la tarde a ordeñar, por este orden, a ovejas, cabras y, otra vez, las vacas.
El hijo, Heriberto
“Las ovejas son más blandas, las cabras son de ubre más dura”, explica su hijo Heriberto, de 19 años, que estudia en el instituto pero también ayuda y quiere dedicarse a la trashumancia como su padre (de hecho, a la tradicional estancia del ganado en Tejeda durante el verano, han ampliado la trasterminancia a la zona de Pico Viento durante la primavera desde 2011).
Majada entre helechos
A principios de abril lo hemos encontrado, recién llegado el ganado de Pico Viento, en tierras del cortijo de El Inciensal, concretamente en el lugar llamado La Palmilla. Aquí reúnen al ganado y lo ordeñan dentro de una majada rodeada de helechos, tras lo cual lo sueltan hasta la noche en que lo vuelven a reunir en otra majada cercana en Hoyas del Marqués para que abonen “una hoya de tierra”.
Dormir y abonar a la vez
Por la mañana volverá para soltarlas hasta el mediodía y para cambiar la majada de sitio: ahí dormirán todo el mes para aprovechar ese estiércol y plantar después lo que el tiempo permita.
La “pelá”, sin junta
En mayo se acercan más al centro del cortijo, donde está la casa cueva en la que vivieron sus padres, entre El Inciensal y Lucena, donde las ovejas están hasta que las pelan eligiendo la fecha “según el año: si el pasto se seca antes, se pelan antes; si los tiempos están fríos y queda pasto, esperamos un poco”. En su caso, “no hacemos junta” (la convocatoria a otros pastores para ayudar en la trasquila) y las pelan ellos mismos, poco a poco durante varios días.
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Encerrado en la majada con las ovejas, José Gil va atrapando una a una para ordeñarlas a mano provisto de un balde.
Unas veces con la espalda inclinada, otras en cuclillas, el ordeño es una dura tarea que este apstor realiza a diario allá donde estén las ovejas.
Cada balde que llena, lo vacía en la lechera colando la leche con cuidado (con colador y paño) para que no caiga dentro ninguna otra cosa que no sea espumosa leche.
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En La Palmilla abundan los helechos que utilizan como cama de las vacas y para hacer estiércol, helechos que “tienen debajo una batatilla que aprovechan las ovejas” explica Heriberto, el hijo del pastor, que aquí llega con el Land Rover a recoger la leche.
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Vuelta compartida de verano
En lo que se van secando las que están en producción, siguen en El Inciensal o las llevan de nuevo a Pico Viento, pero las machorras y corderas las llevan a la cumbre, en La Candelilla (municipio de Tejeda), el lugar donde el ganado pasa el verano en una vuelta que comparten con el pastor Domingo Moreno Moreno.
El último escurrajo
En las vueltas [terrenos arrendados] de la cumbre que comparten, los pastores se turnan para cuidar los rebaños que ponen en común –aunque ellas no suelen mezclarse con sus congéneres de rebaño que no sea el suyo–. Y cada 15 días los reúnen “para verlos y ordeñar a la que todavía le queda algún escurrajo, para limpiarle el ubre y que se seque, y que cuando vaya a parir otra vez no se le eche a perder el ubre”.
Bajo los helechos, batatilla para ovejas
En octubre vuelven a El Inciensal y la paridera se queda en La Palmilla alimentándose en el terreno –donde abundan los helechos que utilizan como cama de las vacas y para hacer estiércol, helechos que “tienen debajo una batatilla que aprovechan las ovejas”, explica Heriberto– y con refuerzo de millo en rama.
Tres quesos, tres leches
El ciclo reproductivo y productivo de las 150 ovejas (paren en otoño, se secan en verano) lo combinan con el de las 15 cabras y la yunta de vacas: las cabras paren en primavera para tener leche en verano y las vacas están en producción de septiembre a julio. Así pueden hacer siempre su queso artesano de tres clases (cuajo animal, flor y media flor) con mezcla de leches que elabora Milagrosa Moreno Díaz.
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José Gil aún no ha terminado de ordeñar cuando llega su hijo a recoger las lecheras.
Finalmente, terminado el ordeño las lecheras van a hombros hasta el Land Rover.
Heriberto, de 19 años, también también quiere dedicarse a la trashumancia como su padre.
Una de las corderas que cría.
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La rutina del día sigue su curso, ordeñadas las ovejas, salen de la majada a pastar por la zona de La Palmilla (cortijo de El Inciensal).
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Y verduras, legumbres, fruta
La mujer del pastor también los vende, acudiendo a diversos mercadillos como los de Gáldar (jueves) y Guía (martes y domingos) donde pone un puesto en el que también ofrece lo que cultivan (papas, legumbres, frutas, etc.).“Todavía no lo sé”, dudaba Juan de su próximo destino.
Texto y fotografías:
Yuri Millares.
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Junto a las cuevas de El Inciensal realizan el traslado de las lecheras desde el vehículo todoterreno en que han venido de la majada, al coche que las trasladará a la quesería.
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Antes de ordeñar por segunda vez a las vacas, hay que limpiarles la cama y ponerles de comer a Maravilla y Aceituna.
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